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Propósitos de año nuevo

Publicado previamente en  La Jornada Aguascalientes

Cada vez que cambiamos de año realizamos cientos de propósitos que por lo general quedan en el olvido al primer cambio de semana, cuando bien nos va no llegan más allá de un mes. Curiosamente muchas veces  están relacionadas con la salud como son dejar de fumar, bajar de peso, realizar ejercicio, etc., como si el solo desearlo fuera suficiente.

Por si esto fuera poco, los pocos kilogramos que logramos reducir (si bien nos va) muchas veces fueron aquellos que obtuvimos en solo un mes, entre posadas, cenas de navidad y año nuevo y otras convivencias que surgen bajo el pretexto de las fiestas decembrinas, donde comemos sin culpabilidad bajo el entendido de “en Enero me pongo a dieta”.

Los gimnasios y tiendas de artículos deportivos hacen su “agosto”, cobran anualidades y mensualidades de membresías que sin duda muchas veces no serán aprovechadas ni al cincuenta por ciento. Las caminadoras y bicicletas estáticas quedarán como estorbosos y caros percheros.

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Pero veamos ¿cuál es el problema de la obesidad?

A veces el problema de la imagen es subestimada, pero es un hecho demostrado la importancia que juega en la autoestima y en la percepción que genera en la sociedad siendo un motivo de discriminación, afectando así la saludo psicológica.

Por otro lado están las afecciones de salud, siendo la obesidad y el sobrepeso uno de los principales factores de riesgo para padecer de diabetes mellitus, incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como es el infarto cardíaco o problemas cerebrovasculares popularmente como “embolias”.

Investigadores analizaron los datos recolectados durante doce años de casi 500 mujeres entre 44 y 57 años de edad en Gran Bretaña, encontrando que el 50% de las mujeres que reportaban dolor en las rodillas a partir de los 50 años, teniendo dolor persistente entre el 2 y 9% de los casos.

Encontraron que la masa corporal fue uno de los predicotres de dolor persistente, junto con lesiones previas en la rodilla y osteoartritis. Este estudio apareció el 19 de diciembre en la revista Arthritis & Rheumatism.

A lo anterior el Dr. Mirko Casanova, especialista en Ortopedia y Traumatología en el Hospital Star Médica comenta: “Tanto la vibración como el sobrepeso son causa de desgaste, los pequeños golpes o traumas en las rodilla pueden inducir apoptosis celular (muerte programada de las células), lo que desencadena la artrosis y ya que este proceso dura unos años lleva a que el cartílago se pierda completamente, siendo más frecuente en los adultos mayores, dando síntomas que muchas veces se confunden con esguinces y contracturas musculares”.

Es así que la obesidad es un grave problema de salud que incluye trastornos psicológicos y físicos importantes, pero lo más importante y subrayable es que es prevenible. Para ello hay que saber que alimentos comer y como hacerlo ya que por lo general la gente se somete a regímenes alimenticio severos buscando disminuir rápidamente de peso, sufriendo con ello importantes descompensaciones en su salud y sufriendo recuperaciones abruptas de peso, como señala el Lic. en Nutrición Daniel Loera Sánchez de Médica Integrada de Aguascalientes (Clínica MIA).

Por otro lado será necesario complementar con una rutina de ejercicio que coadyuve a disminuir su peso y un plan de nutrición que no resulte aburrido y difícil de seguir, por eso es importante estar bien orientado por especialistas en el área, como son los nutriólogos y los médicos, quienes realizarán una valoración de su estado de salud, su estilo de vida, sus gustos y podrán realizar junto con usted un plan alimenticio adecuado a sus gustos y necesidades.

Pero sobre todo lo más importante es estar consciente de la importancia de reducir nuestro peso y que para ello deberemos realizar varios cambios en nuestro estilo de vida y dejar de poner cientos de pretextos que suenan válidos, pero que en realidad no lo son cuando ponen en riesgo lo único valioso que tenemos, nuestra salud y por ende nuestra vida.

Este año será de múltiples cambios para mí, por un lado termino un proceso en mi vida profesional para emprender nuevas aventuras y retos, la decisión no fue fácil pero sin duda vendrán tiempos mejores. Hoy he decidido acompañar estos cambios con modificaciones en mi estilo de vida y emprender un reto nuevo, la decisión de bajar de peso, iniciando una rutina de ejercicio, inicialmente caminando y posteriormente, poco a poco incrementar la intensidad de la rutina, aunado a ello un plan alimenticio adecuado a mis necesidades. Pero quiero hacerlos partícipes y por ello a partir de la próxima semana, aparecerá en mi blog mi peso y su monitorización semana a semana hasta alcanzar mi meta, la cual será establecida la próxima semana por mi nutriólogo el Lic. Loera.

No me queda más que desearles un feliz año nuevo, lleno de éxitos, recordándoles que estos los cosechamos únicamente si con nuestro esfuerzo hemos sembrado y cuidado la semilla para que así sea.

El resveratrol estimula la expresión de adiponectina

El resveratrol se encuentra principalmente en la piel de la uva roja. En la foto, uvas del varietal Tempranillo (Fuente: directoalpaladar.com)

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El resveratrol es un compuesto que se encuentra principalmente en la piel de las uvas rojas, que cuenta con efectos antioxidantes entre otras propiedades positivas. Últimamente se han realizado varios estudios en torno a esta sustancia, entre ellos uno pulbicado esta semana por investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas (UTHSCA), en San Antonio, ellos encontraro que el resveratrol estimula la expresión de adiponectina, una hormona derivada del tejido adiposo y que participa en el metabolismo de la glucosa y ácidos grasos.

La adiponectina tiene una amplia gama de efectos beneficiosos sobre las complicaciones médicas relacionadas con la obesidad, señaló el autor principal Feng Liu Ph.D., profesor de Farmacología y miembro del Instituto Barshop Investigación sobre Longevidad y Envejecimiento de Centro de Ciencias de la Salud.

Tanto la adiponectina como el resveratrol presentan efectos contra la obesidad, la resistencia a la insulina y anti-envejecimiento. El Dr. Liu menciona que los resultados de su investigación proporcionan información importante sobre el desarrollo de nuevos medicamentos para el tratamiento de dichas enfermedades.

El estudio fue publicado el pasado 07 de Enero en la revista Journal of Biological Chemistry.

Ahora, debemos recordar que se han encontrado algunas evidencias sobre que el uso de dosis elevadas, tienen efectos colaterales contrarios, o “en efecto J” es decir, que a ciertas dosis el resveratrol tiene efectos protectores, pero conforme la dosis se incrementa, el efecto benéfico se pierde y empieza a ser perjudicial para la salud. Así pues, no debemos caer en la publicidad que bombardea nuestra televisión, sino que debemos ser cautelosos en el uso de esta sustancia, haciendo uso de la Medicina Basada en la Evidencia para orientar mejor nuestro tratamiento.

Wang A, Liu M, Liu X, Dong LQ, Glickman RD, Slaga TJ, Zhou Z, Liu F. Up-reagulation of Adioponectin by Resveratrol: THE ESSENTIAL ROLES OF THE Akt/FOXO1 AND AMP-ACTIVATED PROTEIN KINASE SIGNALING PATHWAYS AND DsbA-L. J Biol Chem 2011;2086:60-6 DOI: 10.1074/jbc.M110.188144 PMID 20980258

Fuente: Science Blog

A más hambre, más obesidad. Cuando la política juega un papel en la salud.

Maravilloso resumen/comentario del Dr. Ricardo Ferreiro el que me encontré hoy en Intramed “Hambre y diferencias socioeconómicas en las enfermedades crónicas“. Toca un tema que por lo que vivimos en países “en desarrollo” es por demás conocido, el hambre y su papel en las enfermedades crónicas. En su artículo el Dr. Ferreiro analiza muy a su manera el artículo publicado en Julio por la revista New England Journal of Medicine al respecto.

Paradójico nos resulta que en México tengamos el nada honroso 2º lugar en obesidad para los adultos y el 1er lugar en obesidad infantil y que a su vez nuestros pacientes no puedan llevar una dieta adecuada porque no les alcanza el dinero que traen en su billetera, si es que lo traen. Me toca ver como el nutriólogo de la unidad donde trabajo batalla diseñando menús que se adapten a la economía de las familias, porque resulta demasiado caro comer bien, que no es lo mismo que comer abundante.

Es cierto, alguna vez oí a alguien que no es médico decir algo que tiene razón, en gran parte la el problema de nutrición en nuestro país (y en el resto de los países del 3er mundo y en “transición”) tiene un orígen en la educación, tema ya muy tocado por mí en otros blogs y en este mismo, si los gobiernos focalizran sus inversiones en salud y educación otro gallo cantaría, pero ese es harina de otro costal. Si pudieramos dejar atrás la situación de la educación y nos focalizaramos en los costos de los alimentos, podríamos desglosar como lo hace magistralmente el Dr. Ferreiro, que nos resulta más barato adquirir peso a peso o dólar a dólar, mayor cantidad de calorías en productos con bajo grado nutritivo que en un kilogramo de verduras variadas.

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Por $10.00 pesos en México podemos adquirir una barra de chocolate, una bolsa de frituras, un refresco con al menos 640 Kcal, sino es que encontramos una ganga y por una promoción especial, agregando solo $2.00 más, podremos adquirir dos de los productos ya mencionados, así que de un sentón y por $12.00 no hemos zambullido 1280 Kcal, es decir los requerimientos calóricos DIARIOS de una buena parte de la población. ¿Pero si vamos al mercado con esos mismos $10.00 podríamos hacer una dieta bien balanceada?

He de confesar que pocas veces había hecho el análisis previo, es cierto, nuestros pacientes pueden dejar de comprar el refresco de cola de su elección y con ello comprar un Kg de manzanas, aún así no suplirá toda gama de nutrientes que requiere, además de qué, su adquisición es más complicada que la de las papas fritas que encuentra en cualquier esquina, que no requieren ser lavadas y que puede consumir fácilmente mientras camina o en el corto tiempo que tiene en su trabajo para descansar.

Así pues, que tal vez una parte de la solución si está en la propuesta por el gobierno, retirar los alimentos con bajo grado nutricional, popularmente conocidos como chatarra, pero buscando disminuir los costos también de los productos saludables y aquí entramos a un juego político muy interesante, sin duda alguna se vería afectado un sector, aquél de “los intermediarios”. Sabemos de sobra que el agricultor generalmente es el menos favorecido de la cadena económica, con una paga injusta por su producto, la cual se ve inflada exponencialmente hasta llegar al comprador final, curiosamente, esto afecta al mismo campesino, que tendrá que comprar otros productos distintos a los que produce, tras haber sufrido dicha inflación.

La situación es complicada, ya que los productores de productos “chatarra” tienen un alto poder de convencimiento llamado inversiones y los gobiernos la pensarán dos veces antes de echarse la soga al cuello, pero en definitiva, una solución para el problema económico y de salud estaría en aumentar los aranceles a este tipo de productos (algunos incluídos en la canasta “básica), aquel que quiera consumirlos que le cueste y por otro lado, disminuir los costos de los alimentos nutricionalmente más apropiados.

En México al menos, habría que revisar la canasta “básica”, que no incluye ni frutras, ni verduras, ni una gran cantidad de alimentos de origen animal, pero si incluye tabaco, productos enlatados, pasteles y pastelillos, reproductores de video, cerveza, refrescos envasados y otros productos no tan “básicos”. (Fuente magazinemx.com)

¿Es imposible llevar una buena dieta? Me atrevo a decir que no, yo mismo me excusaba y me encuentro escudándome aún en muchas ocasiones, en el tiempo que requiere la elaboración de una alimentación balanceada y nutritiva. Lo cierto es que cuando me lo he propuesto me ha resultado factible e inclusive sencillo llevarlo a cabo; pero es verdad también, mi bolsillo se ha visto mermado aún más que cuando establezco mi dieta en un rápido cruzar la calle y entrar al expendio frente al trabajo y comprar lo primero que encuentro, generalmente elaborado a base de carbohidratos provenientes de azúcares simples, que me dan la sensación de energía en una forma más rápida, aunque no más durarera. (Y se supone que tengo un nivel socio-cultural-económico más elevado que mis pacientes, no por ello puedo considerarme rico).

Es aquí, donde nuevamente entra la educación, hay dos sectores a analizar, situación que creo no se ha analizado en los artículos mencionados, por un lado esta el sector en el que es cierto, el factor económico juega un papel importante para la adquisición de la dieta, por otro lado, está el sector económicamente más favorecido, en dónde a pesar de contar con el poder adquisitivo suficiente para llevar una dieta apropiada, utiliza diversas barreras para justificar el no llevarla a cabo, tales barreras son el tiempo, la dificultad de elaboración o inclusive la misma economía, basta darse nuevamente una vuelta al párrafo anterior.

Esto, por su puesto, se ve reflejado en la aparición de la Obesidad y el Sobrepeso y por ende de enfermedades como la Diabetes Mellitus, la Hipertensión Arterial, las Dislipidemias, etc. que a la larga representan problemas de salud más graves, con consecuencias muchas veces faltales y desde el punto de vista económicas, sin lugar a dudas más caras que una modificación en los costos de los alimentos.

Hipertrigliceridemia y circunferencia de cintura: factores de riesgo cardiovascular

El día de ayer fue presentado en el Canadian Medical Association Journal publica un artículo titulado “Triglyceride and Waist Measurements Predict Heart-Disease Risk“, en él, el Dr. Benoit Arsenault y su equipo de colaboradores, buscan complentar la escala de Framingham para el riesgo cardiovascular, basados en que el síndrome metabólico está compuesto por un aumento en la circunferencia abdominal, triglicéridos elevados, disminución del colesterol HDL, elevación de la tensión arterial y de la glucosa en ayuno (resistencia a la insulina). Según señala Després, coautor del artículo a Medscape.com, únicamente se toman en cuenta estos últimos factores para la valoración del riesgo cardiovascular, dejando de lado la hipertrigliceridemia y la elevación del perímetro abdominal, los cuales han demostrado ser un factor de riesgo cardiovascular, aún por encima de los factores tradicionales de predicción.

Estas dos mediciones son la vía más económica para encontrar a aquellas personas que se encuentran en reisgo debido a un estilo de vida inapropiado, aquellos con obesidad visceral y alteraciones metabólicas asociadas. Debido a que la medición de dos componentes del síndrome metabólico no tomadas en cuenta por Framingham y otras escalas de riesgo tradicionales, esto incrementa el riesgo del síndrome metabólico no encontrado en el síndrome metabólico; señaló Després en entrevista con Medscape.com

Si bien los autores señalan en el artículo que la obesidad si bien es un peligro para la salud, per se no esta directamente asociada a alteraciones metabólicas, esto si ocurre principalmente en aquellos que tienen un aumento en tejido adiposo intra-abodominal o visceral, por lo que proponen la medición de la circunferencia abdominal como una forma sencilla de evaluar dicho fenómeno. Ello en conjunto con una elevación de los triglicéridos puede ayudarnos a identificar un tejido adiposo disfucinonal. Por lo tanto los autores sugieren que la combinación de hipertrigliceridemia con un aumento en la circunferencia abdominal pudiera ser un marcador relacionado a alteraciones del tejido adiposo para limpiar y almacenar el exceso de triglicéridos, secundario a una alimentación y actividad física inadecuadas.

Referencias:

  1. Arsenaul BJ, Lemieux I, Després JP, et al. The hypertriglyceridemic-waist phenotype and the risk of coronary artery disease: Results from the EPIC-Norfolk Prospective Population Study. CMAJ 2010; DOI:10.1503/cmaj.091276
  2. Medscape.com

La Obesidad: un problema que ya nos aplastó.

No resulta tan sorpresiva la noticia, si México ya ocupa un nada honroso primer lugar de obesidad a nivel mundial, el hecho de que la Secretaría de Salud del Distrito Federal revelara que en los hositales tres de cada cuatro camas están ocupadas por personas que tienen alguna enfermedad relacionada a la obesidad y el sobrepeso resulta algo hasta lógico, pero…

¿Realmente que estamos haciendo como país (que conste que no solo resposabilizo al gobierno) para solucionar este problema de salud pública? A nivel nacional, 72% de las mujeres mayores de 20 años tiene obesidad o sobrepeso; en el DF, la cifra alcanza 75.4%, es decir, 2.3 millones de personas.

En el sector masculino, a nivel nacional el porcentaje es de 66%; en el DF, 69.8%, lo que representa 1.8 millones de personas.

Armando Ahued, secretario de Salud capitalino señaló “Es necesario iniciar medidas. Quizás en 5 a 10 años el Sistema de Salud Público puede colapsar por la cantidad de enfermos que vamos a tener” Respetable me resulta la opinión de Ahued, pero sinceramente creo que el Sistema de Salud ya se encuentra colapsado en el momento en que padecimientos prevenibles, como lo son la Obesidad y el Sobrepeso tienen una prevalencia tan alta.

Campañas como Ley “Antiobesidad” no creo representen un cambio total, es cierto que aportará una solución parcial a la problemática, pero ¿realmente cuál será su impacto? Esta pregunta me surge, ya que en base a mi trabajo, dentro de un proyecto que surge en respuesta a esta problemática, me doy cuenta que va más allá de prohibir los alimentos “chatarra” en los centros de trabajo gubernamentales (incluyendo los hospitales) y en las escuelas, el problema surge a nivel de la educación, no solo de los alumnos sino también de los padres, cito un ejemplo típico de consulta diaria:

Acude un paciente (hombre o mujer) con Obesidad, dejemos de lado la clasificación de la misma, dentro de la atención que se le brinda, lo valora Nutrición y le elabora un plan alimenticio, el cual ya está tomando en cuenta ofertar únicamente alimentos que el grueso de nuestra población, la cual es de bajos recursos, pueda adquirir. La idiosincracia de la gente es tal, que cuando regresan a consulta, en primer lugar, como acción lógica, resultó “más fácil” lograr una adherencia a los fármacos que a los cambios en el estilo de vida (alimentación, ejercicio, suspender tabaquismo, etc.) Este fenóemeno está influenciado en gran medida por las creencias y en otra medida por que estamos acostumbrados a medidas “rápidas” y la vida saludable va despacio.

Los pretextos que nos dan para no comprar verduras es que resultan más caras que la carne, me he cansado de patear mercados y supermercados para ver donde es más barato un kilogramo de carne (no importa que no se arrachera, que sean retazos) que una lechuga, por citar un ejemplo. Aún así, la *&%$# Cola de 2 Lts que se beben diariamente, siempre será más cara que su porción diaria de verduras, pero la gente “no puede tomar agua sola”, lo más triste es oir esos argumentos de los mismos médicos. Los galenos, con el pretexto de la escasez de tiempo acudimos a comidas rápidas (que no son las corridas), como sopas ramen, papas fritas, pastelillos, pizzas, hamburguesas (con mucho queso amarillo, mayonesa y sin verduras por favor) y los refrescos porque tienen cafeína y harta azúcar por aquello de la hipoglucemia; fumamos para quitarnos el sueño y somos sedentarios. ¿Qué podemos transmitir a nuestros pacientes?

Esto se lo vamos heredando a nuestra familia, de padres a hijos, al grado tal que citando a Ahued uno de los sectores más afectados por la obesidad es el infantil, que reporta casos de diabetes en pequeños de entre 11 y 13 años. Por su parte en datos federales apreciamos que de 2000 a 2008 se elevó 60% la atención de enfermedades relacionadas con dichos padecimientos, al pasar de 26 mil millones de pesos a más de 40 mil millones, lo que equivale a lo invertido en el Seguro Popular durante 2009.

En resumen, no soy enemigo de que se busquen leyes que persigan una mejor salud para la población, que se controle la venta de comida de poco valor nutricional, que se promueva la actividad física en las instituciones públicas y privadas (que no sea el mover el mouse o caminar a la máquina de café), pero creo que primero tenemos que buscar medidas a nivel de educación, porque si el niño no encuentra las papitas en la escuela, saliendo le pedirá a su mamá que se las compre en la tiendita de la esquina y esta, en modo irresponsable, se la comprará y más grande, en premio que se aguantó toda la mañana sin sus frituras. También debemos buscar mejorar la imagen que como responsables de la salud damos a nuestros pacientes, por muy difícil que resulte podemos lograrlo, lo digo por experiencia propia, aún me falta mucho para alcanzar la meta, pero voy poco a poco.

Fuente · El Universal