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Estereotipos

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Estereotipos

Una tarde fría y muy nublada, se escucha el rugir de los escapes de una Harley Davidson, de ella baja un hombre alto, fornido, con la testa rapada, se retira los lentes obscuros y su chamarra de piel negra dejando ver el tatuaje de una calavera en el hombro izquierdo debajo de su camiseta blanca. El hombre se dispone a entrar a un restaurante lujoso, ubicado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Los guardias de seguridad de tan único lugar le impiden la entrada, simple y llanamente tiene “mala pinta” y no se le permite el acceso al recinto a gente problemática, en realidad el pobre hombre no ha hecho ni dicho nada aún, pero ya se le negó el poder saciar su antojo por el más famoso caviar del lugar.

A unos kilómetro, un hombre de pelo entrecano, gafas de hueso negro, con barba blanca, bien recortada, esperaba en un café. El hombre tenía en sus manos un libro de Haruki Murakami, mientras tomaba un té Earl Gray con dos gotas de limón y sin azúcar. Su voz es tenue, modulada y denota refinamiento. La gente no tiene empacho en contestarle los saludos que ocasionalmente les envía inclinando ligeramente la cabeza, de hecho se gana la admiración de más de un transeúnte y las miradas sostenidas de las mujeres que se admiran de su fino traje de casimir gris Oxford y su corbata de seda italiana. Nadie logra percatarse que bajo el saco lleva una arma, recientemente disparada para robar el portafolio que esta entre debajo de sus piernas.

Una madre se ve en la necesidad de salir a trabajar, por ello busca lugares donde dejar a sus hijos. Encuentra una guardería muy cerca de su trabajo, lo que le parece excelente, acude para conocer las instalaciones y al personal. Cuando llega se da cuenta que es atendido por una pareja gay, inmediatamente se da la media vuelta y cierra la puerta gritando que jamás dejará a sus hijos en manos de un par de depravados sexuales. Días más tarde decide dejar a sus niños a cargo de la estancia para menores de su parroquia. Hoy en día la madre se encuentra protestando contra la Iglesia, quienes protegen con uñas y dientes al sacerdote pederasta que atacó a sus hijos.

Tal vez los ejemplos parecen novelescos, pero sin duda pueden ser más reales de lo que pensamos, en nuestra sociedad estamos acostumbrados a guiarnos por estereotipos. Preenjuiciamos a la gente en base a su apariencia, su forma de hablar, sus preferencias políticas, religiosas o sexuales, sin darnos cuenta que la verdadera persona esta por debajo de toda esa parafernalia.

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De hecho resulta un cliché el hablar de sacerdotes y violadores como si de un sinónimo se tratara. Es cierto, mi ejemplo demuestra en per se un estereotipo, tal vez guiado a que una inmensa parte de nuestra sociedad sigue creyendo que la investidura sacerdotal santifica a quien la porta cuando debajo de la sotana sigue existiendo un hombre, con todas las virtudes y defectos que a nuestra especie le pertenecen, y por ende comparte la misma capacidad criminal que a cualquier individuo.

Lo mismo sucede en la ciencia y la medicina. Si interrogara a cualquiera de los comensales de la cafetería donde me encuentro escribiendo y les pidiera que me dijeran lo primero que les viene a la mente cuando hablo digo científico, ¿qué me dirían?

Sin miedo a equivocarme uno de los primeros adjetivos que saldrían a la luz sería “loco”, pero también estaría estudioso, laboratorio, bata blanca, lentes, pelo cano, distraído, encerrado, aburrido, sabio, que habla un idioma extraño, ratón de biblioteca, nerd, matado, freak, ñoño, etcétera, etcétera, etcétera. Algo muy similar sucede si hablamos del médico, comparte la bata, lo ñoño, lo estudioso, pero a ello hay que agregar lo difícil de la carrera y lo de mercader de la salud.

Todo lo anterior sin lugar a dudas resulta una falacia que aleja a los jóvenes y a la sociedad en general del maravilloso espacio de la ciencia y la medicina. La idea falsa de que las clases deben resultar aburridas, llenas de majestuosidad, protocolos casi monárquicos, aleja a los jóvenes habidos de cosas entretenidas, cuando en realidad no hay nada más divertido que el mundo cuasi fantásitico que rodea a la ciencia.

Es importante apartar de la sociedad la idea de que la ciencia resulta aburrida, atraer a los jóvenes y adultos a los centros de ciencia, a las universidades y a los museos. Demostrar que las maravillas que ven en el cine pueden en muchas ocasiones ser superadas por la realidad, simplemente hay que abrir un libro de Stephen Hawking, desempolvar la serie de Carl Sagan o visitar un museo.

Resulta increíble que los propios estudiantes de carreras del área científica o específicamente de Medicina, se quejen porque las clases de una u otra materia, resultan demasiado “divertidas”, que se hacen joviales y poco “serias”. No podemos negar lo obvio, estudiar estas carreras es pesado, ¿por qué debemos hacerlo aún más? En realidad podemos disfrutar el esfuerzo o martirizarnos, yo opto siempre por la primera opción. Un maestro puede ser jovial, entretenido y mezclar ciencia y humor, no tiene por qué ser malo, dejémonos de tontos protocolos que solo alejan a la gente.

Pero además debemos quitarnos el estereotipo físico de los científicos, porque el primer personaje, el hombre de la Harley Davidson y el tatuaje de una calavera era en realidad un científico, renombrado y reconocido por la sociedad, quien además de ser un brillante biólogo, resultó ser un excelente amigo, nada agresivo, sino por el contrario pacifista. ¿La calavera? La tatuó en nombre de la ciencia, en realidad es el cráneo de un hombre de Cro-Magnon, aquella figura que lo llevó a estudiar el proceso evolutivo de la especie humana.

Tchaikovsky en el aula de Medicina

Pyotr Ilyich TchaikovskyPu

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Esta semana retomamos las clases en la universidad, para iniciar el curso realicé una dinámica que sin duda alguna sacó de balance a más de uno. Nadie se hubiese imaginado que el profesor de Fisiología pondría para empezar el curso la Obertura 1812 de Tchaikovsky. ¿Pero que tiene que ver esta maravilla musical con la Medicina?

Empecemos con los datos alarmantes, muchos de mis alumnos jamás habían oído una pieza de música clásica, el 80% de ellos nunca han ido a escuchar una orquesta en vivo y como para una inmensa mayoría de la población (jóvenes y adultos), la música clásica les resulta aburrido, incomprensible y sin chiste.

Si la melodía no va acompañada de una canción no vale la pena, curiosamente no importa si no entienden lo que cantan en ella, porque a veces se les ve tarareando música en inglés y francés, pero es buena porque sale en el radio, solo hay una excepción, la ópera no está en esta clasificación.

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Por lo anterior queda claro entonces que para muchos fue la primera vez que oían la Obertura 1812 completa. Las caras de asombro al iniciar la música fueron muchas, pero fueron más las de incredulidad, no entendían que estaba pasando. Sin duda más de uno la habrá relacionado con soundtrack de películas como V de Vendetta entre otras, pero no como una pieza musical tan basta como es esta obra rusa. Estoy seguro que si acaso uno o dos la habían escuchado detalladamente previo a este experimento del profesor Fisiología.

Tchaikovsky logra en 15 minutos llevarnos desde la angustia hasta la alegría y realiza uno de los primeros “remixes” de la historia, combinando obras religiosas como “Dios proteja a su Pueblo” de la Iglesia Ortodoxa Rusa con música tradicional como la danza “A la puerta, a mi puerta” y algunas obras militares, además de marchas como La Marsellesa el himno de Francia y considerado uno de los más bellos del mundo, campanadas, cañonazos y el himno imperial ruso “Dios salve al Zar”.

Pero esta mezcla lleva un orden que nos guía a través de la historia, desde que el pueblo ruso se entera que Francia les ha declarado la guerra, hasta la retirada del ejército napoleónico y los festejos de los moscovitas. Entre ambos sucesos, nos topamos con la invasión francesa, la retirada rusa y el crudo invierno de la región.

¿Pero a caso iba a demostrar algún fenómeno de la fisiología de la audición? En realidad no, sino que busqué demostrar la hipótesis de que por lo general cuando estereotipamos algo ya no le damos oportunidad. Esto sucede con la música clásica a la que se tacha de aburrida, sin sentido, anticuada, snob y un largo etc., pero también ocurre con otras artes, con la historia, las matemáticas y muchas áreas de la Ciencia, la Fisiología no es la excepción.

La materia ya tiene varios estigmas que arrastra de décadas, que sí es difícil y uno de los “cocos” o “filtros” en los primeros semestres de la carrera de Medicina, etc. Como materia básica, muchas veces es vista también como aburrida porque no captan como puede aplicarse en lo que ellos quieren hacer que es ver y curar pacientes. Nada más lejano de la realidad, la Fisiología es el punto de partida, junto con la Anatomía, la Bioquímica y la Histología para comprender el proceso de la salud y enfermedad corporalmente hablando, así que decir que la Fisiología no tiene aplicación es una aberración, pero a su vez una sentencia para el futuro de los estudiantes que bajo ese estigma poca o nula atención le ponen.

La falta de curiosidad en la juventud es alarmante, pero si bien es cierto que en mucho influyen nuestros sistemas de enseñanza, la problemática tiene varias aristas que la originan, en casa los padres matan la curiosidad de los hijos tal vez por no poder contestar todos los ¿por qué? planteados. Luego los mismos padres prefiere comprar consolas de juegos o sentar a sus hijos frente al televisor que darles un par de libros o enseñarles a utilizar la computadora para algo diferente a los juegos.

Pero los mismos jóvenes tienen culpa también, tal vez guiados por falsas expectativas o por casos como los líderes de compañías como Facebook, Twitter, Google que empezaron siendo estudiantes o el mismo Steve Jobs que confesaba haber logrado sus éxitos sin haber terminado la universidad, pero lo que los muchachos no entienden es que hay una diferencia entre ellos y estos empresarios, esto es la curiosidad.

Jobs se metía a clases de diferente cursos o compartía sus ideas para ir mejorando sus computadoras y lucho hasta conseguirlo, fue una combinación de curiosidad y esfuerzo la que lo llevó al triunfo. Lo mismo los estudiantes de Stanford que crearon un buscador y que originalmente tenían una vieja casa rodante como oficina, que tocaron las puertas de muchos inversionistas para obtener su apoyo y hoy son una de las empresas líderes en tecnología, Google. Tal vez más espontáneo pero también producto de la curiosidad es la historia de Facebook o Twitter.

El problema es que los jóvenes hoy en día creen que las cosas se dan por generación espontánea. Me queda claro cuando me dicen que no comprendo lo que es estudiar Medicina o desvelarse. Lo sé, probablemente mis maestros dijeran lo mismo de mí, pero cuando hablo con ellos me confirman que hoy en día el espíritu se nota caído y es que ya no tienen miras a futuro, sus metas no existen y es ahí, cuando faltan los sueños que la curiosidad muere.

Espero que Tchaikovsky haya logrado desperar en al menos alguno de ellos la ilusión para seguir buscando cosas nuevas, una ilusión para crecer como profesional y sobre todo como persona.

Smartphones al servicio de la Medicina

Todos sabemos que la Medicina avanza a pasos agigantados, del mismo modo que la Tecnología, de hecho muchas veces estos van de la mano. A pocos les sorprenden los avances encuanto a los nuevos sistemas de Imagenología, los sistemas de monitorización cardiaca o las nuevas técnicas quirúrgicas a través de robots, sinceramente no entiendo el como no maravillarse, pero hemos ido haciendo de esto algo cotidiano.

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Por otro lado, en el mundo “común y corriente” avances como la telefonía celular, los smartphones, las computadoras y el internet son de uso diario, lo vemos como algo normal, inclusive llama la atención aquel que no tiene un celular, inclusive ya son más las líneas móviles que las fijas y al menos a mí (no tengo la evidencia), me resulta más común encontrar en la población de escasos recursos quien tenga su número célular aunque sea en pago que uno fijo en casa.

Los sistemas de cómputo tal vez sean menos frecuentes en la generalidad, recordemos que quienes interactuamos en internet, en realidad somos una minoría, aunque parezca una inmensidad, el porcentaje es muy bajo. Inclusive cuando según comScore se estima que el universo extendido de México llega a 28,5 millones de usuarios de Internet, y que según la misma fuente, nuestro país es de los que mayor crecimiento en el uso de internet en el último año, esa gran cantidad de cibernautas representan apenas el 25.3% de la población nacional según los resultados preliminares del INEGI para el Censo 2010.

Pero hablar de todo esto ¿para qué? Pues bien, la Medicina esta echando mano de estos avances “cotidianos”, no tiene caso hablar de las ventajas que le ha dado el internet a la ciencia en generar para facilitar el intercambio de conocimientos en tiempo real, en conjunto con la publicación de prestigiosas revistas en línea. Hoy la Medicina se busca tener un mejor control de las pandemias, con estudios como el de Freifeld (Harvard-MIT) y su equipo en la entrega preliminar de su trabajo, ellos apuestan por el uso de smartphones para el lograr un control epidemiológico más efectivo.

Otros por su parte buscan mejorar la adherencia en el tratamiento de enfermedades crónicas, ejemplos en la red tenemos múltiples y en diferentes enfermedades, como Diabetes, rehabilitación pulmonar, rehabilitación cardiovascular, Asma, Hipertensión, Ansiedad, Control de adicciones y VIH, e inclusive VIH en Uganda, entre muchos otros usos. En realidad existe muchísima información en la red, tomando en cuentra las revistas indexadas, de donde proceden la mayoría de los artículos aquí enlazados.

Pero debemos tener mucho cuidado, jamás debemos de pensar que el uso de la tecnología pueda sustituír la relación médico paciente, por el contrario, debe ser una visto como herramienta para mejorarla. Se corre el riesgo de despersonalizar la Medicina y con ello, lejos de mejorar la adherencia, perderemos la importancia que los pacientes le den a esta, es por ello que los galenos jamás deberán dejar de lado la consulta, la conversación con sus pacientes, en donde reine una comunicación abierta y fluída, utilizando las nuevas tecnologías como un catalizador de la misma.

Medicina 2.0 Pros y contras

He tratado de escribir este artículo de distintas maneras, en general ninguna me ha “llenado el ojo”, tal vez porque he querido seguir reglas de redacción y no he dejado que las ideas fluyan, es por ello que retomaré ese estilo.

La Ciencia y la Tecnología han dado avances muy importantes, tal pareciese que pasa el tiempo y la cantidad de descubrimientos y novedades se exponencía, esto guarda una lógica, conforme la bases son más sólidas, es más fácil seguir creciendo, por ejemplo, los cálculos que antes se hacían manualmente y requerirían días de trabajo, hoy una computadora los realiza con tan solo apretar un botón y no, no podemos decir que lo está haciendo por sí misma, puesto que fue inventada, diseñada, modificada y programada por seres humanos, pero el tiempo en la “línea de producción” se ve afectada. Así pues, que estamos innertes en las nuevas tecnologías, incluisve aquellos más apáticos ante el tema, sin querer participan en este círculo.

Leía el artículo publicado por el Dr. Jair García-Guerrero en el Maletín Cultural de la AMIDA Oaxaca A.C. No. 34, en él toca un tema que a mí particularmente me apasiona, el internet, en particular la Web 2.0 y su uso en la Medicina, especialmente en la Medicina Integrada. Esto me remontó a la historia de la especialidad, donde los miembros de la primera generación nos enteramos de su existencia gracias a internet y también a través de este medio, ahora sí una Web 2.0, se lanzaba la convocatoria a reunirnos y conocernos, es decir la Medicina Integrada ha estado desde sus orígenes ligada a las nuevas tecnologías.

Como menciona el Dr. Jair García-Guerrero, esta especialidad, por nacier en esta era, está por orígen y necesidad, vinculada a las nuevas tecnologías, pero no solo ella, sino cualquier médico en formación e inclusive los actualmente activos. El uso de las redes sociales ya no puede ser una opción más, sino una herramienta cotidiana en la Medicina, los médicos tenemos la obligación de generar nuevos conocimientos, pero en particular en compartirlos, es por ello que la Web 2.0 ofrece una plataforma sólida, dónde el intercambio de opiniones, experiencias y evidencias entre colegas puede realizarse de una manera fluída, sencilla y rápida, acortando las distancias y disminuyendo los costes que esto implicaba, sin sustituir por supuesto la comunicación personal.

¿Deshumaniza el internet? Estoy convencido de que no, es más a través de Medtropoli.net y otras redes sociales, he tenido el honor de conocer a distintas personas, médicos y ajenos a la Medicina, preocupados por mejorar el trato entre los seres humanos. Inclusive me atrevería a decir que a facilitado el diálogo entre las personas, quienes antes por su postura no se hubiesen sentado a dialogar; aunque curiosamente estudios en la Universidad de Michigan muestran que no ha logrado romper con barreras políticas (y muy probablemente lo mismo suceda con situaciones similares).

Tal vez la mayor limitante en nuestro país para el desarrollo del internet sean las diferencias socioeconómicas, una realidad es que el uso del internet y en particular de las redes sociales está concentrado en las grandes urbes y en cambio en la población rural, particularmente las indígenas, esta realidad parecería muy lejana. Aún así, estoy convencido que en forma indirecta pueden beneficiarse de ellas, por citar un ejemplo, el médico estará más actualizado y obviamente ello se verá reflejado en la efectividad de sus acciones (no hablo de calidad, pues es un término más engloba desde el trato al paciente que con el conocimiento cientfíco).

En cuanto al intercambio de conocimiento a través de las redes sociales, un estudio reciente realizado por el Pew Research Center’s Project for Excellence in Jornalism revela que la publicación de conocimientos científicos en forma general, es mayor en la blogsfera que en los medios tradicionales, ahora bien, si se analiza la Medicina aún es mayor el porcentaje de artículos médicos publicados en prensa tradicional en relación a otras temas, cuando lo comparamos con la proporción que tiene esta en las redes sociales, tal vez por una parte guíados por las barreras autoimpuestas por los médicos, en ocasiones en forma justificada, a evitar publicar en Internet información que luego el público pudiera utilizar sin experiencia, provocando mayores daños. Aún así hay un incremento importante y sin duda conforme se pueda tener un mayor control  sobre lo publicado y su disponibilidad a un público seleccionado se incrementará aún más; esto me pone a pensar en que los gobiernos de los diferentes países deberán generar una especie de homolgación de claves profesionales, ya que el acceso a internet es universal y libre de fronteras.

De la importancia del conocimiento sobre Internet y cómputo, habla el Dr. José Narro Robles, rector de la U.N.A.M. al poner en marcha una red inalábrica de Internet en Ciudad Universitaria el día de hoy:

La nueva sociedad de la información que se ha gstado durante los últimos años, cada vez más interactuante, enfrenta la amenaza de nuevas formas de analfabetismo, como el informático.

Sin embargo,  junto a este peligro se tienen grandes posibilidades de aprovechar las nuevas tecnologías que deben ser incluyentes y contribuir al desarrollo de un mayor número de núcleos poblacionales.

Es así que los avances tecnológicos deberían ponerse al servicio del hombre, pero con el cuidado tal de que realmente funcionen en pro de la humanidad y no en un deterioro de las relaciones interpersonales. Ahora bien, tenemos contrapartes, como nos lo hace ver Rick Payne, donde considera que el uso de los expedientes electrónicos puede afectar la consulta médica y es que definitivamente la tecnología guarda riesgos y será responsabilidad de cada uno de nosotros la manera en que los usamos. Comentaba ya en algún artículo anterior en Medtropoli.net que la tecnología puede ser una limitante en la consulta médica, llegando a menoscabar la interacción que guarda el galeno con su consultante. Es por ello que no debemos dejar a un lado estos aspectos, ni querer basar tampoco toda nuestra actividad a una computadora.

Trataré de marcar una postura clara, la informática es de utilidad para la actualización, para establecer vínculos, pero jamás podrá suplir una consulta frente a frente, si bien no estoy en contra de que se pueda hacer una consulta rápida o por ejemplo vigilar el estado de algún paciente, si tuvo dudas sobre la administración de un medicamento o inclusive como herramienta en la adherencia terapeútica (ya utilizado en algunos países con pacientes ancianos), las nuevas tecnologías no puede sustituir a la consulta clínica, desde la recepción hasta la prescripción del tratamiento, pasando por la exploración.

Es bajo esta postura, que considero el médico puede fotalecer los vínculos con sus colegas, pacientes y la sociedad en general, incrementando sus conocimientos, ofreciendo nuevas formas de atención, pero sin que ello implique un distanciamiento como individuos, mas bien por el contrario, siendo un fortalecimiento, estrechando las barreras de la distancia, razas, credos e idiologías políticas. Es por ello que la formación de los nuevos médicos, de los especialistas y en particular la Medicina Integrada, deben estar preparados en el uso de estas nuevas herramientas.

Algunos países como España nos llevan la delantera, pero estoy convencido de que en México vamos por buen camino, a veces pensaría que con cierta apatía, pero artículos como el de Aitor Guitarte, me deja ver que allá sucede lo mismo, aún cuando ya tuvieron el I Congreso de la Blogosfera Sanitaria

Lecturas recomendadas:

El médico no puede ser un ente aislado

Frecuentemente empiezo a escribir, planeando hacer un artículo corto y resulta que me extiendo, sé que puede resultar esto un error, pero no me gusta dejar nada en el aire, no gozo de un perfil literario ni pretendo fingir que así es, trato de escribir como hablo y externar en mis palabras lo que siento o pienso, la ventaja de hacerlo escrito (y desventaja también) es que me da tiempo de pensar, esto ayuda a utilizar las palabras más apropiadas, pero también a que surjan nuevas ideas. Pues bien, hoy quise empezar de ese modo pues no sé cuanto pueda salir de lo que voy a decir, de inició me parece será un artículo breve, espero que así sea para no aburrirlos.

Desde tiempos muy remotos, en realidad no quiero etablecer fechas, el médico ha sido contemplado como un ente solitario en cuanto a su práctica profesional se refiere, nada más erróneo que eso. Esta creencia, propia inclusive de los médicos, ha llevado a que la gente nos crea engreídos (y algunos sí que lo son) e inclusive se ha llegado a divinizar la figura del galeno, tanto por ellos mismos como por la gente en general. Reitero, nada más alejado de la realidad.

En primer lugar, el médico que considere que puede solo con todo el trabajo, que tiene la capacidad de resolver todos los problemas de salud y que no requiere de otros colegas, en definitiva está destinado al fracaso y con él, la salud de sus pobres pacientes. Ni el más preparado de los doctores podrá jamás ser totipotencial, si bien considero que la subespecialización puede ser sumamente peligrosa (lo analizaré en otra ocasión) y creo en la capacidad del médico general y de las ramas “generalistas o troncales” de la Medicina, creo que no hay “todólogos”, ni “sabelotodos”. Así que para empezar, en las escuelas y facultades de Medicina se nos debería enseñar  a trabajar en equipo, a reconocer nuestras limitantes y a pedir ayuda sin sentir “vergüenza” (se hace parcial e indirectamente).

Puede ser que en parte, lo que lleve a los galenos a no solicitar ayuda es que se tiene el miedo infundado de que el paciente, si ve que el médico no pudo, piense que está mal preparado, cuando he podido constatar, que si derivo a un paciente en forma oportuna y con la persona adecuada, el paciente te reconoce dicho acto. Un problema más grave resulta el hecho de que cuando lo derivamos, por esa falsa superioridad, quien recibe la interconsulta en ocasiones, menosprecia a quien lo envía ante el paciente y en el medio privado incluso existe el “robo de pacientes”. Un hecho es que saber derivar es un arte, si lo hacemos a destajo puede ser el origen de que el público en general piense que es mejor ir a un especialista o a un subespecialista que acudir con su médico general, familiar, integrista e inclusive internista. De no hacerlo ya ha sido descrito el resultado.

Pero el médico no solo requerirá de otros médicos, cada vez más debemos comprender que se requiere de otras disciplinas, nutriólogos, psicólogos, técnicos (radiólogos, rehabilitadores, laboratorista, etc.) y por su puesto, tal vez la interación más emblemática pero no por ello bien practicada, enfermeras. Muchas veces los médicos pensamos que con los conocimientos recibidos en la universidad nos dá para poder indicar una dieta a un paciente, nada mas alejado de la realidad, en ocasiones ni siquiera los médicos con especialidades relacionadas con la nutrición (cardiólogos, endocrinólgos, internistas, integristas) saben el cálculo de una dieta, la distribución de la misma o los equivalentes de los alimentos (es más apuesto que alguno que lee este artículo no entendió algún término), pensamos que con decir dieta hipocalórica, hiposódica, etc. es más que suficiente (faltó “y poquita”, tal vez para complementar), los más avanzados ponen “para paciente con Diabetes”, “con nefropatía”, “con hepapatología”… agreguémos “con polipatología” así no hay pierde.

Qué podemos decir de la Psicología, durante mucho tiempo criticada o estigmatizada por los médicos, durante años se menosprecio el papel que esta pudiese tener en la Medicina, inclusive a la “rama Médica” de la Salud Mental se le juzgaba, aún más a quienes lo ven desde una perspectiva más racional-emocional y menos fisiológico. Hoy por hoy, muchas especialidades, entre ellas la mía, reconocen la importancia que juegan las emociones, creencias y pensamientos en la salud de los pacientes, en el apego a los tratamientos, en la ruptura de creencias, etc. Es por ello que cada vez más vemos clínicas de trabajo multidisciplinario, en diferentes áreas de la salud y aún considero que todavía faltan muchos campos en aceptar la importancia de la misma y que no todo se cura con Tafil y Prozac.

De enfermería tenemos muchos ejemplos, generalmente las relacionamos en el aspecto de asistencia del médico, pero en realidad es que son importantes en el término de intervención y curativo, son quienes más tiempo pasan con los pacientes y basados en el párrafo anterior, la enfermera juega un papel importante en las emociones y percepciones que el paciente tiene sobre su enfermedad e inclusive sobre su médico. Conocen mejor al paciente, sus reacciones, los efectos que los medicamentos ejercen sobre un individuo en particular, etc. Quien se olvida de sus enfermeras está destinado al fracaso. Decía un maestro y tiene razón “las enfermeras son ángeles que tienen las alas escondidas bajo la filipina” (Ok, algunas son casos aparte como en todo).

Así pues, que en resumen, el médico no puede ser un ente solitario, necesita de otros congéneres y también de otras áreas, aquí solo cité tres ejemplos imprescindibles, ejemplos con los que convivo a diario, pero ¿qué sería del galeno sin el laboratorista (técnico y profesional), sin los técnicos radiólogos, camilleros, administradores, archivistas, bibliotecarios, etc. ?

Escasez de líderes en la Medicina

Un día leía en la revista Selecciones (Reader’s Digest México) una colección de frases que dictaba algo así como “todo aquello que usted no sabía del mundo de la Medicina”, lamentablemente no recuerdo el nombre del artículo (era una recopilación de frases y opiniones de diversos médicos) ni el número de la revista, pero bueno, una de las frases que decía un doctor ahí era que, todos los pacientes piensan que el que está de director de un hospital o de jefe de servicio, debe ser el mejor de su área cuando suele ser lo contrario.

Tal vez si lo viésemos como lo vería Darwin, podría ser lógica esa escala evolutiva, pero resulta que es generalmente a la inversa, pareciese que la naturaleza, la casualidad o Dios, como quiera verse (dependerá de si se es agnóstico o creyente de alguna religión), protegen a los pacientes de manos incompetentes, tristemente los puestos de gobierno en hospitales e insitituciones gubernamentales (no solo de salud, pero ese es nuestro tema) están llenos de ególatras, gentes que piensan que todo lo saben, poco se actualizan, únicamente disfrutan de su escritorio, de codearse con “personas importantes” y de que su nombre aparezca en los directorios de las instituciones. Pocas veces y es que debo aclarar que no siempre es así, encontramos directivos que realmente merecen esos puestos, gente que se ha distinguido por estar siempre actualizado, a la vanguardia investigando y generando nuevos conocimientos, pero sobre todo que se preocupan por los pacientes o usuarios si quieren llamarlos así.

No, en la Medicina no todo es asistencial, es cierto que no todos los médicos gustan de ver pacientes y que también son necesarios aquellos que ejercen actividades de investigación básica o con muy poco contacto con el paciente, creo que esa área nos resulta comprensible. También es cierto que hay la necesidad imperiosa de médicos que ocupen las áreas administrativas, en teoría nadie como un médico o alguna profesión similar para comprender y diseñar programas de salud apropiados, programación de presupuestos y compras lógicas y bien planeadas, de tal modo que se logren realizar actividades de prevención, detección, atención y rehabilitación oportunas, que los médicos “asistenciales” cuenten con las herramientas y recursos necesarios para ello, así que es cierto, hay galenos que no estarán en contacto con el paciente, pero no por ello debe de dejar de importarles, al contrario, sus acciones, en ocasiones una simple firma, no solo se verá reflejada en un paciente, sino en cientos o inclusive miles de ellos.

Desde esos puestos, poco se acuerdan que se deben a la salud, ya sea de un individuo o de una comunidad, muchos lo fijan como una meta en la vida “ser el director”, “ser el jefe de servicio”, la verdad es que no estaría mal si en realidad esa meta se cumpliera como tal, si se fuera jefe, con todo lo que la palabra implica, si se fuese director con todo lo que el adjetivo implica, con el cumplimiento de sus obligaciones y responsabilidades y no solo con el fin de gozar de sus “derechos”. Tal pareciese que se llega a una jefatura y esta se vuelve excluyente de responsabilidades, cuando yo puedo confesar que no me llaman la atención porque creo que son todo lo contrario, a más alto rango, mayor será tu responsabilidad y por ende la carga de trabajo.

A quien me conoce le costará trabajo creer que el puesto no me interesa, porque me ven moviéndome, haciendo grilla creando asociaciones e inclusive presidiendo una, pero en verdad les digo que los puestos como tal no me interesan, porque mi vocación me dicta luchar desde las trincheras (en las áreas asitenciales, docentes y de investigación clínica) ahí es donde me gusta estar. Reitero que además considero que es un lugar al que se debería de acceder aquél que tiene una preparación específica para ello y considero que ese no es mi caso. Por si esto fuera poco, en casa tengo el ejemplo en mi padre de que ser un verdadero jefe implica sacrificios y esfuerzos, porque si un médico debe estar siempre dispuesto a trabajar en pro de los pacientes, el jefe de servicio debe ser el primero de todos, por otro lado experiencias como la mía en una dirección me indican que como decía de la generación X, la gente tiende a dejarte de lado y posicionarte como el responsable de todo, esto lo digo porque cuando conoces verdaderos directivos, el trabajo parece que provocara eso ¿por qué? No lo sé pero tengo mis teorías:

  • Aquel jefe que realmente trabaja se ganará enemigos en aquellos que buscan su puesto por los supuestos derechos y no por las obligaciones, aquellos amantes del mínimo esfuerzo, la razón, un verdadero jefe los hará trabajar.
  • Aquel que es realmente bueno como dirigente brillará y eso no le gusta a los que pseudodirigen
  • Un buen jefe aprende a delegar, pero cuando la maquinaria no trabaja procura suplir la pieza y mientras tanto el hacer lo que ese elemento haría, cuando lo detectan el resto del equipo, acostumbrados a dejar todo al jefe, se van retirando, hasta que el jefe explota y entonces es el inquisidor.
  • Un buen líder no tendrá empacho en decirle no únicamente a sus subordinados, sino a sus iguales e inclusive a sus superiores su opinión y por ende sin empacho dirá lo que no le parece, eso obviamente no le gusta a la generalidad de los que ocupan puestos de gobierno en instituciones públicas o privadas, así que un buen líder a veces no tiene buenos “contactos”, indispensables en el mundo de la “política de las influencias”

En conclusión, hay un bajo índice de jefes que valgan realmente la pena, porque aquellos que bien pudiesen hacerlo, son lo suficientemente inteligentes para aprender de la experiencia de los demás. Hay quienes aún viéndolo caen una vez y aún más raros son los que caen dos veces. En cambio, aquellos que buscan la ley del mínimo esfuerzo, gozan de la “popularidad” y el “prestigio” que un título “nobiliario” les da ocupan dichos puestos con facilidad y viven indiferentes a los problemas o responsabilidades que los rodean. Esto hace que la selectividad evolutiva lleve a que por lo general los puestos directivos de hospitales e instituciones de salud estén ocupados por gente que en realidad no son los mejores para ello.

Y sí, la culpa la tenemos todos, aquellos que queremos trabajar aunque nuestra vocación no nos lleve a puestos administrativos por no exigir buenos líderes y a su vez apoyarlos. Estos últimos por no luchar y saber formar equipo con aquellos que desde la trinchera los harán fuertes. Los pacientes por no exigir que las instituciones que los atienden estén en manos capacitadas y que a veces caen en el juego del snob de la dirección. Obviamente que me quejo y considero que tienen gran culpa aquellos que buscan la ley del mínimo esfuerzo, ya sea en las trincheras o en los puestos de control.

La Generación “X” en la Medicina

Nunca me gustó que se me considera dentro de la Generación “X” pero tristemente después de ver algunas cosas que suceden entorno a mí me doy cuenta que es cierto, mi generación es “X” ante lo que sucede en el mundo, hablemos un poco de la Medicina.

Empecemos por analizar que la Generación “X” comprende aquellos nacidos entre 1971 y 1981, aunque hay quien considera que abarca hasta 1985, donde comienza la generación “Y”. La generación “X” es conocida también como la “Generación de la Apatía”, con una rebeldía conformista, rechazando a la religón, tradiciones generacionales, patriotismo e incluso a la familia (Wikipedia).

Como se cita en la fuente ya mencionada, nuestra generación vivió todo, desde una televisión blanco y negro, hasta las más modernas pantallas ultradelgadas de LEDs e incluso tridimensionales, lo que nos diferencia con la generación “Y”, que ya nació con muchas de estas tecnologías, por lo que lo ven más “natural”.

Pues bien, ya lo decía, no me gustaba ser considerado parte de una generación “X”, pues consideraba que la rebeldía de nuestra época adolescente, podría ser atribuida a eso, al cambio propio de la edad, que muchos comentan se llama así, precisamente porque “adolece de todo”, pero ahora veo con tristeza que no, que la apatía persiste aunque en general todos tenemos entre 25 y 40 años (si consideramos el intervalo de 1970-1985).

Cuando asistía a clases de Medicina y visitaba los hospitales escuela, tales como el Hospital General de México, los Centros Médicos del IMSS (La Raza y Siglo XXI) entre otros nosocomios y conocía a muchos de mis profesores de la Universidad, me asombraba por su continuo interés por investigar, por aprender más, por publicar, por realizar un cambio, me imaginaba a mí y a una gran cantidad de personas de mi generación haciendo lo mismo, sobre todo porque hoy en día con Internet, con la PubMed al alcance de un clic y con la facilidad de generar conocimiento con los avances tecnológicos, todo debería ser más sencillo, pero veo con decepción que no es así.

A finales de 1999, principios del 2000 iniciaba con este proyecto, inicialmente lo titulé “La Medtrópoli”, comenzó siendo una página estática, realizada en lenguaje HTML, lo que en definitiva complicaba el hecho de actualizarla fácilmente, únicamente  permitía cambiarla un poco, aún recuerdo sus colores rojo y negro, que muchas críticas generó, en mera copia a los colores que en aquel entonces utilizaban otros portales médicos como Medscape, Vesalius, etc. Después decidí cambiar a azul, ahí sí fue antes que el sitio que mencionaba al principio y que posteriormente cambio a colores similares, obviamente no guiado por mi humilde espacio. Comencé a utilizar el lenguaje de programación PHP, lo que me obligo a buscar otros espacios para hospedarlo y descubrí un portal español que me regaló mi primer dominio Medtropoli.com, el cual perdí por falta de recursos económicos para renovarlo, de ahí surgió Medtropoli.net Esto lo menciono, porque viendo como producían otros portales artículos, noticias, comentarios, esperaba que lo mismo sucediera con el mío, lo mostraba a mis compañeros y lo promocionaba para el intercambio de trabajos, tareas, etc. ¿Cuál fue mi sorpresa? Mis profesores estaban más emocionados con la idea que mis propios compañeros, tal parece que la conducta persiste.

Muchos han sido los espacios en la red que se han abierto por estudiantes de Medicina de nuestra generación, recuerdo por ejemplo estafilococo.com.ar, del argentino Alfredo Laffue, que puedo considerar amigo, con quien compartí tips, noticias y trabajos para mantener nuestros espacios abiertos, otro fue un portal chileno, ya no recuerdo bien su nombre, tendré que desempolvar mis cuadernos y archivos que tengo en CD para recordarlo, pero sucedía en gran parte lo mismo, si bien tal vez en América del Sur tenían más participación en el intercambio de tareas y trabajos, era más el esfuerzo y entusiasmo de sus webmasters lo que mantenía los sitios abiertos, cuando el trabajo o la falta de tiempo hacían merma, los sitios desaparecían, como fue el caso de Medtropoli.net durante mi período de entrenamiento como especialista.

En cambio, algunos sitios contemporáneos persisten, tal vez han cambiado en algo su imagen, muchos se han modernizado, inclusive sospecho que algunos han sido vendidos a empresas que ayudaron a incrementar su poderío o al menos han recibido el apoyo financiero de alguna institución farmacéutica, tal es el caso del e-medicum.com, aún recuerdo que con el Dr. Mario Ignacio Cámarena (Argentina) llegué a intercambiar algunos correos en nuestros inicios, él ya tenía un camino andado, conocía más gente y era un médico graduado, profesor universitario, investigador clínico, presidente y fundador de diversas asociaciones, así que con su experiencia el portal creció al grado que también cuenta con una revista on-line analesdemedicina.com. Otro ejemplo es “Circunvalación del Hipocampo” ahora mejor conocida con Hipocampo.org en algún momento el Dr. Ricardo de la Vega y yo intercambiamos banners (estrategia para publicitar nuestros portales en aquel entonces), hoy su sitio es para muchos un lugar de referencia en cuanto a lo que Alzheimer se refiere, sobre todo en el mundo de habla hispana.

Si uno quiere aprender de Medicina Basada en la Evidencia, Fisterra y la página del Dr. Rafa Bravo han sido desde entonces punta de lanza, una sustentada por un grupo de médicos, pero en particular por dos médicos y un geógrafo ( Joaquín J. Serrano, Arturo Louro y Carlos González) que la mantienen  adelante y la otra principalmente por el mismo Dr. Rafael Bravo Toledo en sus dos fases (Web Medica y el más reciente Primum Non Nocere), muchos de nosotros, sin dudarlo, hemos leído las guías de ambos sitios en lo que se refiere a MEB y cómo utilizarla en nuestra práctica diaria.

El último caso que citaré es El Médico Interactivo, que inclusive cambió de imagen, aunque por ahí hay podemos encontrar algunas páginas que todavía conservan su estilo original, cuando eran manejadas por un doctor, cuyo nombre no recuerdo, pero si me acuerdo que tenía inclusive un espacio en donde mostraba una foto de cuando fue a New England y conoció en persona a Paul McCartney, presumiendo la fotografía. Hoy ese portal tiene un claro cambio de “look”, seguramente sino fue comprado, si es apoyado económicamente.

Sí, la economía juega un papel importante en el hecho de mantener un sitio y poderlo llevar con éxito, Medscape por ejemplo fue comprada por WebMD al igual que eMedicine, pero también es cierto que surgen del sueño de alguien, que no se limita a soñar, que busca ponerlo en práctica y en esa carrera se topa con la oportunidad de hacer crecer su sueño a través de recibir el apoyo de alguien, que por algún motivo, tiene lo que a él le falta, dinero. Pero otros sueños se han mantenido, solo con el tesón de quienes los quieren, los alimentan y los hacen crecer, tristemente, pocos de ellos pertenecen a gente de mi generación, muchos son creados y mantenidos por personas que para algunos de mis compañeros entrarían en la clasificación de “la era pasada”, apoyados por sus contemporáneos y alguno que otro loco fugado de la Generación “X”.

Este problema persiste y lo conozco bien, en forma general puedo decir que la gente que pertenece a mi bloque generacional somos gente de grandes protestas, manifestaciones, sí, pero en muchas ocasiones pasivas, podemos ver este tipo de actos en Internet, a través de los hashtags de Twitter o en los estados del Facebook, lo veo en los congresos de la especialidad y en los correos que recibo de gente preguntando que se ha hecho para que se generen empleos o que nuestra nueva especialidad sea reconocida, no, no tuve un error al conjugar, las preguntas siempre es ¿Qué se ha hecho? que si queremos entenderlo bien, es ¿Qué han hecho otros para…? Así es, en mi generación estamos acostumbrados a que las cosas nos las den ya digeridas,  acostumbrados a echarle la culpa a la generación que nos precede o a alguien más: al gobierno, a las autoridades, a los compañeros, pero no somos muy propositivos y mucho menos activos.

Esto también se ve reflejado en la inquietud por publicar, mientras nuestros profesores ya tenían publicaciones desde muy jóvenes, son pocos los de nuestra generación que están produciendo algo en cuanto a conocimiento publicado se refiere, en la maestría soy de los más jóvenes. Buscamos hacer una especialidad, no por la inquietud de conocer más, sino porque pensamos que esta es la fórmula mágica para salir adelante en la carrera, que terminando tendremos trabajo y que el dinero rebosará de nuestras billeteras, groso error. Lo triste es ver como se van menguando las ganas de muchos, que a pesar de pertenecer a mi generación, empezaron a querer ser diferentes, ahora arrastrados por la corriente del conformismo, buscando pretextos, que siempre es fácil encontrarlos, que si ya tengo familia, que si tengo mucho trabajo, que si el tráfico, que si… No puedo culparlos, en muchas ocasiones empiezo a sentir la necesidad también de bajar las manos, pero algo en mí me dice que no, que esto tiene que cambiar, que podemos cambiar.

Volteo a ver a las Generación “Y” y “Z” y me preocupo, pues encuentro un bloque generacional que ya no solo es apático a lo que la rodea, sino que ahora es superficial y materialista, lo único que importa que es que tan tecnológico o que tan “chick” eres, algo que ya también encontramos en nuestra generación, donde habemos uno que otro fanático de la tecnología (geek), pero ahora en las generaciones “Y” y “Z” ya no es por interés tecnológico, sino por posicionamiento social. Es cierto, cuestionan todavía más, pero, ¿actuarán más? Y es que como lo tocaba en otro artículo, ya de por sí nuestra generación empieza a perder el trato humano, médicamente hablando, empezamos a ver a los pacientes a través de los estudios paraclínicos, vemos tomografías y resultados de laboratorio, no pacientes, ¿qué futuro nos espera con generaciones aún más tecnificadas?

Pues bien, solo sé una cosa, si queremos cambiar nuestra situación, ya no podemos seguir quejándonos, tenemos que cambiar nosotros primero, al hacerlo, al poner en práctica todo aquello que pregonamos, podremos sin duda alguna lograr grandes cosas. Criticamos como generación a las religiones y cuestionamos la existencia de un dios, porque en muchas ocasiones pregonan más no practican, pero actuamos exactamente igual, con apatía esperamos el milagro divino, pues bien, en caso de no existir dios alguno como muchos de nuestra generación aseguran (en otras también lo hicieron), ¿de quién esperamos el milagro? ¡DESPERTEMOS! El cambio tiene que surgir de nosotros mismos, crezcamos, sino todos aquellos avances científicos quedarán en una era de la luz y volveremos a vivir una Edad Media llena de obscurantismo, esta vez no debida a prohibiciones del clero, sino a nuestra propia apatía.

Si esto ocurre dentro del conocimiento médico y se supone que somos médicos, ni hablar de la cultura general de los galenos hoy en día, antes reconocidos como “los sabios o intelectuales” hoy la ortografía, los conocimientos de historia e inclusive de temas de actualidad entre los “doctores” (entrecomillo porque nada de doctos) es muy baja, pero creo que ese es tema para otro análisis.

La Medicina Basada en el Trato Humano

Ciència i Caritat. Pablo Picasso. Barcelona 1897

Fue gracias a @pastanaga que conocí al doctor Carlos Matabuena, mejor conocido en Twitter como @CarlosMatabuena, inicialmente lo empecé a seguir por ser médico, porque además decía amar la tecnología, así que empezaba a sentirme identificado con él, pero de pronto me dí cuenta que compartíamos algo más, ambos buscámos en la Medicina el lado más humano, disfrutamos con la relación médico-paciente de forma más cercana. Me doy cuenta a través de su blog carlosmatabuena.com que busca eso, precisamente una Medicina más cercana al paciente, lleva tiempo sin actualizarse ese espacio (seguro como yo, quisieramos escribir a diario pero de pronto hay cosas que nos impiden hacerlo), pero es posible seguir sus comentarios en Twitter o en algunas otras publicaciones y en verdad, darme cuenta que la Medicina “humana” no ha perdido adeptos a lo largo del mundo, me hace tener esperanzas en este punto en el que siento se ha tecnificado demasiado la atención de los pacientes.

Ya comentaba antes, que el término usuario, para referirse a quien acude a un centro de salud, ya sea una clínica comuninataria o un hospital de alta especialidad, en lugar de paciente, me causa algo de escozor, es verdad también que el término de paciente resulta algo contradictorio, entiendo que surge de aquél que espera “paciente” la cura de su padecimiento, pero también es cierto que por más que queramos no siempre gozan, por razones obvias y comprensibles, de dicha virtud o característica, pero el llamarles usuarios, siento que convierte a la Medicina únicamente en un servicio y pierde todo el contexto humanitario, casi apostólico que tiene. Un riesgo, cierto es, de que se vea tan caritativo, es que la gente pocas veces comprende que los médicos también somos seres humanos, que tenemos necesidades, que comemos, tenemos familias que atender y mantener, nos cansamos, nos enfermamos, etc. pero al menos yo y sé que mi padre y otros como Carlos Matabuena, todavía guardamos ese sentimiento cuasi mágico del médico cercano al enfermo.

Al menos para mí, es sumamente gratificante sentir el aprecio de la gente, el abrazo que te da un paciente al salir del consultorio, a pesar de que tal vez no le diste la mejor de las noticias, el que te digan que eres un ángel (creas o no en ellos), el que te colmen de bendiciones (seas o no agnóstico), en fin, esos pequeños detalles, suplen muchas veces lo mal remunerado de la carrera, al menos en mi país a nivel institucional, pero veo con tristeza que muchos de mis compañeros no lo creen o no lo sienten así y muchísimo menos los burócratas encargados de las áreas de planeación en salud, en dónde buscan reducir los tiempos de consulta, con la finalidad de obtener mayor productividad como si esto hablara de mayor calidad en la atención, como ya decía en mi artículo previo, eso definitivamente no es un parámetro. (Aclaro que en este caso hablo en particular de otras instituciones y no en la que laboro, aunque sí entran en quienes piensan que a más pacientes mejor servicio).

Hablar de que el médico ve enfermos, también resulta algo complicado, pues solemos pensar que el galeno únicamente cura enfermedades, no alcanzamos muchas veces, inclusive los mismos galenos a concebir la función de prevenir, la de rehabilitar y mucho menos la de acompañar, esta última que a mí tanto me ha gustado y creo que de ahí mi gusto por las enfermedades crónicas y los pacientes ancianos. Resulta que cuando uno acompaña a su paciente, recibe más de lo que puede dar, es el paciente quien le enseña al médico y no el galeno quien atiende al enfermo.

Veo a veces con nostalgia, películas del pasado en el que el médico era visto como una persona importante en el pueblo, no porque quiera el reconocimiento, los aplausos o la admiración, sino porque en aquél entonces el médico realmente era cercano a su gente, hoy en día, lo que oímos de los doctores son quejas sobre sus costos, sobre lo mal qu los atendieron, etc. Muchas veces creo que injustificadamente, pues como menciono, también merecemos cobrar, ganar por nuestro trabajo, por el esfuerzo que realizamos día a día por mantenernos actualizados (ya hablaré en otra ocasión de esta otra parte que me fascina) y porque al igual que el paciente, somos seres humanos. Pero estoy seguro que si el médico no hubiera perdido y hablo en forma general, el sentido humanitario de la Medicina, si dejase de ver a la persona que tiene en frente como una enfermedad o un órgano y se diera tiempo de adentrarse en sus sentimientos y pensamientos, no solo sería mejor profesionista, sino que más fácilmente podría inclusive cobrar por ello y el paciente gustoso lo pagaría, como quien paga dinerales por un servicio más vanal que la salud misma.

Soy amante confeso de la tecnología, de los avances de la ciencia y de la computación, pero a veces no me gusta ver que los doctores ya solo ven a sus pacientes a través de un tomógrafo, saben de él por lo que leen en la computadora y si les preguntas por el color de sus ojos, a veces ni el oftalmólogo mismo puede decírtelo. Creo que la tecnología y las herramientas que nos brinda, debemos tomarlas como eso, como herramientas, me gusta el hecho del expediente electrónico y espero con ansias que en México se de ese paso que lleva detenido tanto tiempo por los legisladores para que se acepte como un medio de resguardo de la información y dejemos de tener que depender de computadoras y papel al mismo tiempo (para quienes no me entiendan, en mi país aunque ya se tiene el expediente electrónico, hay que imprimir todo, puesto que no es aún legalmente reconocido como un medio de resguardo de la información), pero le veo una dificultad, un pero, como todo en esta vida, el paciente siente en ocasiones lejano a su médico porque ve más el monitor de su computadora que su cara, he buscado formas, que creo han solucionado esta situación en mi consulta, pero porque en parte, afortunadamente, sigo gozando de “tiempo” para atenderlos, así que si les dedico un rato y luego volteo al monitor, no se sienten excluidos, además de que siempre les recalco la importancia de anotarlo todo.

En fin, parte de este espacio, como se habrá visto, será destinado a defender lo que para mí es vital en la Medicina, el trato humanista, que más allá del científico que llevo en mí, que exige pruebas de todo, que ama la Medicina Basada en la Evidencia, que reclama por estudios metodológicamente bien planteados, estoy convencido de que si el galeno a la hora de estar frente a su paciente, no logra ser humano y estar al nivel del enfermo, de nada sirve ninguna publicación, ninguna guía internacional o el método diagnóstico con mayor especifidad y sensibilidad demostrados.

Hablaré también de la Medicina Basada en la Evidencia, puntos que en el pasado de la Medtropoli.net eran muy importantes y dónde el doctor Rafael Bravo (@rafabravo) a sido un ejemplo desde que empecé con este proyecto, interrumpido muchas veces en 1999.