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Tchaikovsky en el aula de Medicina

Pyotr Ilyich TchaikovskyPu

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Esta semana retomamos las clases en la universidad, para iniciar el curso realicé una dinámica que sin duda alguna sacó de balance a más de uno. Nadie se hubiese imaginado que el profesor de Fisiología pondría para empezar el curso la Obertura 1812 de Tchaikovsky. ¿Pero que tiene que ver esta maravilla musical con la Medicina?

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Empecemos con los datos alarmantes, muchos de mis alumnos jamás habían oído una pieza de música clásica, el 80% de ellos nunca han ido a escuchar una orquesta en vivo y como para una inmensa mayoría de la población (jóvenes y adultos), la música clásica les resulta aburrido, incomprensible y sin chiste.

Si la melodía no va acompañada de una canción no vale la pena, curiosamente no importa si no entienden lo que cantan en ella, porque a veces se les ve tarareando música en inglés y francés, pero es buena porque sale en el radio, solo hay una excepción, la ópera no está en esta clasificación.

Por lo anterior queda claro entonces que para muchos fue la primera vez que oían la Obertura 1812 completa. Las caras de asombro al iniciar la música fueron muchas, pero fueron más las de incredulidad, no entendían que estaba pasando. Sin duda más de uno la habrá relacionado con soundtrack de películas como V de Vendetta entre otras, pero no como una pieza musical tan basta como es esta obra rusa. Estoy seguro que si acaso uno o dos la habían escuchado detalladamente previo a este experimento del profesor Fisiología.

Tchaikovsky logra en 15 minutos llevarnos desde la angustia hasta la alegría y realiza uno de los primeros “remixes” de la historia, combinando obras religiosas como “Dios proteja a su Pueblo” de la Iglesia Ortodoxa Rusa con música tradicional como la danza “A la puerta, a mi puerta” y algunas obras militares, además de marchas como La Marsellesa el himno de Francia y considerado uno de los más bellos del mundo, campanadas, cañonazos y el himno imperial ruso “Dios salve al Zar”.

Pero esta mezcla lleva un orden que nos guía a través de la historia, desde que el pueblo ruso se entera que Francia les ha declarado la guerra, hasta la retirada del ejército napoleónico y los festejos de los moscovitas. Entre ambos sucesos, nos topamos con la invasión francesa, la retirada rusa y el crudo invierno de la región.

¿Pero a caso iba a demostrar algún fenómeno de la fisiología de la audición? En realidad no, sino que busqué demostrar la hipótesis de que por lo general cuando estereotipamos algo ya no le damos oportunidad. Esto sucede con la música clásica a la que se tacha de aburrida, sin sentido, anticuada, snob y un largo etc., pero también ocurre con otras artes, con la historia, las matemáticas y muchas áreas de la Ciencia, la Fisiología no es la excepción.

La materia ya tiene varios estigmas que arrastra de décadas, que sí es difícil y uno de los “cocos” o “filtros” en los primeros semestres de la carrera de Medicina, etc. Como materia básica, muchas veces es vista también como aburrida porque no captan como puede aplicarse en lo que ellos quieren hacer que es ver y curar pacientes. Nada más lejano de la realidad, la Fisiología es el punto de partida, junto con la Anatomía, la Bioquímica y la Histología para comprender el proceso de la salud y enfermedad corporalmente hablando, así que decir que la Fisiología no tiene aplicación es una aberración, pero a su vez una sentencia para el futuro de los estudiantes que bajo ese estigma poca o nula atención le ponen.

La falta de curiosidad en la juventud es alarmante, pero si bien es cierto que en mucho influyen nuestros sistemas de enseñanza, la problemática tiene varias aristas que la originan, en casa los padres matan la curiosidad de los hijos tal vez por no poder contestar todos los ¿por qué? planteados. Luego los mismos padres prefiere comprar consolas de juegos o sentar a sus hijos frente al televisor que darles un par de libros o enseñarles a utilizar la computadora para algo diferente a los juegos.

Pero los mismos jóvenes tienen culpa también, tal vez guiados por falsas expectativas o por casos como los líderes de compañías como Facebook, Twitter, Google que empezaron siendo estudiantes o el mismo Steve Jobs que confesaba haber logrado sus éxitos sin haber terminado la universidad, pero lo que los muchachos no entienden es que hay una diferencia entre ellos y estos empresarios, esto es la curiosidad.

Jobs se metía a clases de diferente cursos o compartía sus ideas para ir mejorando sus computadoras y lucho hasta conseguirlo, fue una combinación de curiosidad y esfuerzo la que lo llevó al triunfo. Lo mismo los estudiantes de Stanford que crearon un buscador y que originalmente tenían una vieja casa rodante como oficina, que tocaron las puertas de muchos inversionistas para obtener su apoyo y hoy son una de las empresas líderes en tecnología, Google. Tal vez más espontáneo pero también producto de la curiosidad es la historia de Facebook o Twitter.

El problema es que los jóvenes hoy en día creen que las cosas se dan por generación espontánea. Me queda claro cuando me dicen que no comprendo lo que es estudiar Medicina o desvelarse. Lo sé, probablemente mis maestros dijeran lo mismo de mí, pero cuando hablo con ellos me confirman que hoy en día el espíritu se nota caído y es que ya no tienen miras a futuro, sus metas no existen y es ahí, cuando faltan los sueños que la curiosidad muere.

Espero que Tchaikovsky haya logrado desperar en al menos alguno de ellos la ilusión para seguir buscando cosas nuevas, una ilusión para crecer como profesional y sobre todo como persona.

Leer para no entender

Versión extendida del artículo publicado en Ultra Noticias

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Hace algunos años fui asistente de profesor, tanto en preparatoria como en universidad, si bien no recibía ninguna gratificación económica o curricular, obtuve ya alguna experiencia y sobre todo germinó la semilla sembrada por mis padres, su pasión por la docencia. Posteriormente, cuando terminé la especialidad empecé a dar clases a los nuevos formandos, esta vez la recibí una carta de las autoridades universitarias agradeciendo mi ayuda, pero nada más.

Desde el mes pasado inicié en forma oficial a dar clases a estudiantes de Medicina, empecé con un curso de regularización de Fisiología, ya en unos días entraré de lleno con 4 materias, algunas de ellas (Fisio) un coco para muchos. La verdad es que me encuentro entusiamado, aunque algo preocupado, explico por qué:

Si bien es cierto que los chicos a quienes les doy clase actualmente están en un curso de regularización, lo normal o esperable es que hubiesen reprobado o fueran bajos en dicha materia debido a un mal sistema de estudio, falta de organización o de interés, jamás imaginaría que un estudiante de Medicina no entendiera Química (inorgánica básica) o no supiese leer, si leyó usted bien, no saben leer.

Como muchos de mis profesores, el primer día lo utilicé para asentar las bases de lo que sería este curso expreso de Fisiología y les pedí que leyeran un tema para el día siguiente. Cabe mencionar que de este curso depende para ambos alumnos su permanencia en la carrera, así que cuando llegué a la segunda clase esperaría hubiesen leído, el tema, “Potencial de Membrana”, un tema que requiere conocimientos básicos de Química: aniones, cationes, osmolalidad, osmolaridad y la nomenclatura de los elementos ¿quién no lo ha visto en la secundaria o en la preparatoria?… Ellos.

Conforme avanzaban las semanas, me percataba que aunque algunos si daban indicios de haber leído, nada habían entendido de lo que leían, es más, recaí en el viejo sistema de primaria de ir leyendo el libro y explicando conforme leíamos, es decir, enseñarles a leer. Me avergüenzo de escribir esto, porque mucha gente lo verá, incluso en el extranjero y sin duda alguna tomará una opinión de lo que nuestro sistema de educación representa y peor aún, llegará a conclusiones sobre lo que el nivel universitario en nuestro país es, pero creo que es mi deber como ciudadano, como médico y como maestro denunciar el preocupante nivel en nuestros sistemas de educación.

Independientemente de la profesión u oficio al que nos dedicásemos, considero que hay dos situaciones que son básicas, la lectura y el cálculo matemático elemental.  Para lograr un dominio de ambos hace falta práctica, mucha práctica, pero también la vigilancia de un sistema educativo eficiente, que lleve al alumno a enamorarse de la lectura, a leer por voluntad y no por educación, pero eso no está sucediendo.

Cuando diagnostiqué este problema en mis alumnos (además de tener un pésimo sistema de estudio), interrogué sus hábitos de lectura, ahí me quedé aún más frío, a sus 19-21 años, no habían leído más de 4 libros enteros en toda su vida, sin juzgar la naturaleza de los mismos. Es decir un libro cada 5 años, y para el colmo 2 de ellos fueron “tarea”, otro es lo que muchos llamaríamos literatura de baño y obviamente jamás habían tomado un libro clásico ni por error. ¿Cómo van a tener comprensión de lectura así?

Si no saben leer, no debería sorprenderme, aunque si lo hace, el hecho de que me encuentre con estudiantes de Medicina y que cuando pongo en el pizarrón Na, K, Cl, no sepan que esto representa al sodio, potasio y cloro, o que no encuentren diferencia entre nm y μm, es más no saber ni que es μ. Obviamente jamás tomaron clases de Etimología.

La disparidad de programas de estudio en nivel medio superior, hace que tengamos estados en donde la Química queda borrada del mapa académico, al igual que muchas otras materias, como las ramas filosóficas, etc. Mientras que en otras se cuente con un sistema más completo. Mi primera pregunta sería ¿por qué unos si pueden dar una educación más integral y otros se quedan con programas tan superfluos?

La semana pasada escribía sobre el hecho de que en jóvenes de secundaria y preparatoria, debiéramos preocuparnos por brindarles un mejor nivel académico y no caer en el juego de la “vocación temprana”. Si bien es cierto que muchos no serán químicos, ingenieros o médicos, creo que la cultura general no le hace mal a nadie, al contrario,  otorga más herramientas para defendernos en la vida.

A la columna que les comento, un lector me respondió al correo electrónico con un par de videos muy interesantes sobre Sir Ken Robinson y como él lo menciona en TED, creo perfectamente que un título no garantiza el éxito ni es sinónimo de intelecto (¡cuanto imbécil no conozco con títulos y grados!) y también es cierto que las escuelas deben procurar dar al niño, adolescente y joven una educación, como puse antes, más integral, donde no solo se impartan materias básicas, sino también oficios, artes, etc. De ese modo, ahora sí, sin duda alguna nuestro joven tendrá un bagaje más grande de posibilidades de encontrar su verdadera vocación y como desempeñarla en base a sus competencias (tema de boga).

Pero analicemos, eso no significa que como afirmó la Sra. Gloria Calzada, deban de suprimirse, por el contrario, es necesario conocer todo para poder tomar una decisión.  Además tener una base amplia y fuerte, no le hace daño a nadie, por el contrario, le da muchísimas más herramientas para realizar aquello que se proponga y defenderse en la vida.

Por su puesto, como Sir Ken Robinson menciona, hay que fomentar en el joven aquellas habilidades que tenga y entusiasmarlo por mejorarlas, además de apoyarlo a que se desarrolle en lo que el más quiera y le guste, sin duda eso mejorará el nivel de calidad de vida.

¿Pero qué opinan de los maestros con faltas de ortografía o que leen mal en voz alta? ¿Inverosímil? Cualquiera diría eso, pero tristemente cada vez es más común, y ahora nos dicen que en un examen de validación para maestros, es aceptable que la gran mayoría tenga “al menos” el 30% de las preguntas bien contestadas.

Hacen falta artistas, BUENOS artistas, hacen falta plomeros, BUENOS plomeros, hacen falta médicos, BUENOS médicos, hacen falta maestros BUENOS MAESTROS.  No es posible que caigamos en una mediocridad (¿mediocre pedir menos del 50%?) tal que podamos aceptar que nuestros profesores de primaria no sepan leer ni escribir, porque si eso sucede, nuestros médicos no sabrán leer ni escribir y si no entienden lo que leen, ¿confiaría usted en ellos? Tristemente yo no lo haría.

¿Es responsabilidad de la universidad enseñar a leer? Pienso y sostengo que no. No podemos ir tapando baches, tenemos que solucionar el problema de raíz.

La educación vs medicamentos milagro

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Me atrasé nuevamente, esta vez debido principalmente a mudanzas de consultorio y casa, ambas simultáneas, sólo a mí se le ocurren esas barrabasadas. Por otro lado, había escrito varios borradores, unos sobre ciertos temas que me han hecho enojar últimamente en el trabajo, pero al leerlo me dí cuenta que si tengo lectores no puedo abrumarlos con mis quejas, por el contrario, hay que cuidarlos.

De tal modo que retomaré un poco de lo escrito en El Ocio de la Ciencia, sí, tocaré un poco aquello de la Fotosíntesis Humana, para ser más específico no hablaré del tema como tal, sino de las respuestas que estos generaron y que no todo está escrito, algunas llegaron en forma de tweet, otras de correo electrónico y algunas más de intercambio de opiniones en persona. Ninguna de ellas de los autores de tal “investigación”.

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Como todo aquí, aclaro que se trata de mi opinión personal, la cual fundamento en lo adquirido a lo largo de mi vida en la escuela y mi práctica profesional, en ningún momento impongo verdades absolutas, pues creo en que estas no existen, de ser así, que me demuestren lo contrario.

Ya esperaba yo reacciones a mi artículo, he de confesar que no me tomaron por sorpresa, pero ante mi capacidad de asombro, no dejo de maravillarme de ver como la gente no puede enfrentar la evidencia y defiende con ahínco lo que cree o peor es el caso, lo que le hicieron creer. Sobre la información que expuse en el artículo, por ejemplo, afirman que no les importa si la supuesta investigación proviene de un fraude, siendo que si se fue capaz de mentir en algo tan evidente ¿cómo creer en algo más esencial?

Recuerdo que cuando la pandemia de gripe A H1N1 se dudó de la palabra de autoridades como la OMS, argumentando de sus poderes políticos y sus intereses económicos, pero no se pone en duda la palabra de Phan Thi Kim Phúc embajadora de la UNESCO. En realidad no puedo realizar ningún juicio sobre Kim Phuc, únicamente sé de ella lo que la mayoría conoce, fue retratada el 8 de junio de 1972 por el fotografo Nic Ut durante la guerra de Vietnam, siendo una de las imágenes de guerra más conocidas del mundo entero. Pero perdón, este hecho no le da a Kim Phúc ninguna veracidad absoluta en lo que a ciencia y tratamientos médicos se refiere, además de que en ningún lado he encontrado la declaración firmada o hablada de dicho personaje sobre los favores recibidos por el tratamiento del Dr. Solis, únicamente los que se menciona en los blogs de pseudociencia y una fotografía de dicho galeno con la ahora embajadora de la UNESCO, una fotografía que no dice absolutamente nada, cualquiera puede fotografiarse junto a personalidades y no quiere decir nada, no es evidencia de ningún tipo y alguien que robe la investigación de otros atribuyéndosela como propia, bien puede crear otras mentiras para sustentar su plagio y el tamaño de la personalidad que lo respalde tiene que ser equiparable a quien se lo robó, nada más y nada menos que aun premio Nobel.

Posteriormente, a mi comentario de no tener evidencia escrita, se me ofreció como tal, un par de enlaces, la primera la solicitud de patente, que si bien es un documento oficial y es considerado como un antecedente científico de un descubrimiento no es considerado como una evidencia, además, reitero que lo que publica en sus patentes es sobre el “descubrimiento” de las propiedades de la melanina como fuente de energía, jamás como medicamento. El otro documento “científico” ofrecido aparece en Google Scholar, el cual, aunque útil y utilizado por un servidor, no es considerado por la comunidad científica como una base de datos fidedigna, nuevamente hablamos de los riesgos de internet.

Pero copio integramente lo que contesté ante tal “evidencia”:

Los documentos que me envía, están en Google Scholar que en primer lugar no es un índice de documentos científicos apropiado, aún así revisé lo enviado, una es la socilictud de patetente, lo cual no se considera evidencia científica, el otro es un artículo sobre la melanina y habla de lo que parece encontrarse, cito ad integrum “We found that melanin has an important role in the physiology of the eye and the body. Has many properties, but no one by themselve explain their beneficial actions on the tissue” pero lo más importante es que es un resumen, no un artículo completo, esto debido a que es producto de un cartel publciado en en un congreso tal vez, pero no define en la metodología como midieron o concluyeron lo anterior, simplemente dicen que realizaron una agiografía “We studied the human retina with angiography, visible and unvisible light; digital imaging registration, and mathematical models to analysis of results” ¿Cómo pueden concluir en base a dicho estudio lo siguiente “We found that melanin has an important role in the physiology of the eye and the body. Has many properties, but no one by themselve explain their beneficial actions on the tissue”?

Que la información esté publicada no significa que sea fidedigna, así como se puso a juicio mi revisión,  pido sea analítico de la información publicada y los usos que se dan, no los dije yo, los asevera el Dr. Solis, como dije, puede oirlo de su propia boca.

P.D. Hay otros artículos que no me envió, como un análisis en un poster en un congreso de Medicina Antienvejecimiento, en ella analizan la función que tienen los antioxidantes y la carnitina en el envejecimiento, les dan estos productos a los pacientes, los cuales por los estudios previos, se espera tengan beneficios, aunado a ellos les dan el “medicamento” del Dr. Solis, pero no hay grupos control con y sin el medicamento, no pueden decir entonces que es el medicamento y no solo los antioxidantes y la carnitina los responsables de la “mejoría”. Literatura poco científica puesta en la red para que gente que no tiene capacidad de analizar la metodología caiga ciegamente.

En fin, mi intención no es otra sino poner el dedo sobre la llaga, creo que el punto álgido está en la educación, el tomar un hecho como verídico sin poner en tela de juicio su fuente, sin analizar y simplemente creer, tiene que ver en el fondo con la educación. Ninguno de los hechos que me han ofertado para debatir mi crítica han sido fuertes o válidos, por el contrario, quien intentó refutarme con hechos “científicos” dejó en claro que lejos de ello, la comprensión del texto quedó lejos de ser buena y es que ¿cómo entenderlo si no se tiene un fundamento?

Si bien es cierto que no todos serán científicos e inclusive en estos no todos serán médicos, si todos (en el hipotético caso de haber recibido educación “básica”) deberían tener un criterio más crítico. Creo sobre todo que más que enseñar por memorización, como tradicionalmente se hace, las escuelas deberían fomentar la curiosidad por el saber más, ello sin duda generará la necesidad de buscar pruebas para cada pregunta y una pregunta en cada hecho que se suscite en la vida del educado. Este no es un problema que ataña solo a México, pero como mexicano me doy cuenta de la pobreza educativa de nuestro país.

Apoyo la noción de que es necesario invertir más en la educación superior, pero esto no será factible o útil mientras no se tengan bases sólidas, sino seguiremos teniendo médicos que se dediquen más a la charlatanería e inclusive que crean en ella, no es raro encontrarse por ejemplo químicos farmacobiólogos que utilicen “remedios homeopáticos”, aunque es también sencillo dejarlos callados al preguntarles en su leguaje sobre el la farmacocinética, farmacodinamia o los principios activos de sus “curas”.

Por último y para concluir, a quien me debatió diciendo “Si su medicina señor, hubiese servido para curar enfermedades, las acciones de las farmacéuticas tenderían a la baja en la bolsa, ya que cada vez habría menos enfermos, sin embargo todos podemos comprobar que es una de las industrias más poderosas del mundo.” Le contesto que en los últimos años, tras la aparición de los antibióticos y las vacunas, la esperanza de vida no solo a aumentado, se ha inclusive triplicado, existe una transición epidemiológica, que lleva a que cada vez existan menos (no se erradiquen) padecimientos infecto-contagiosos y aumenten las enfermedades crónicas no transmisibles. Debatiría con su misma pregunta ¿por qué este cambio ha sucedido en menos de un siglo con “mi” Medicina y no había pasado con su medicina “milenaria”? ¿Por qué sus remedios mágicos aparecen y desaparecen como acto de magia? Parece que esto es lo único mágico en esta industria de la farsa.

¿Médico o surtidor de recetas?

Imagen: cooperativa.cl

Como lo he mencionado en otras ocasiones, siempre estaré a favor del trato cordial, cálido y cercano a los pacientes, pero también he subrayado que el paciente debe de corresponder a dicho trato de igual forma, además de responsabilizarse de su salud. El médico y el personal de salud deben de trabajar para velar por el bienestar de los pacientes, pero de nada servirá el trabajo de los galenos, enfermeras, nutriólogos, psicólogos, etc. si el paciente no lo quiere.

En reiterados artículos he escrito que la labor del médico debe ser reconocida, que si tanto se ha puesto de moda el síndrome de Burn Out, es precisamente por la falta del estímulo a la actividad del personal de salud, fuese la profesión o actividad que fuese. Pero creo que en su mayoría mis comentarios han ido dirigidos a las autoridades y compañeros, pero en las últimas semanas me he dado cuenta de que también debo enfocarme en los pacientes, esto me ha extrañado hasta a mí, puesto que generalmente digo que la mejor paga que tiene el médico es el agradecimiento de sus pacientes, entonces ¿por qué concluyo esto ahora?

Sigo sosteniendo que no hay mejor paga en el mundo que ver que un paciente te sonríe, te de las gracias, o se acuerde de ti y te lleve una goma de mascar, unos dulces, un queso, una sábana hecha por ella, una bufanda, etc. (no podría enumerar todas aquellas cosas que me han dado y me motivan). Pero realmente lo que más me motiva es ver que mis pacientes responden a las acciones que yo hago. Y, ¿qué hago?

Pues bien mi labor tanto en mi trabajo en el sector público como en el privado, se centra principalmente en educar, creo que va más allá de prescribir una receta o realizar alguna intervención física. En su mayoría los pacientes que yo atiendo son adultos, así que podemos concluir por ahí, que ya son responsables o al menos eso creemos. El asunto es que educar a un adulto es muchísimo más difícil que educar a un niño, tiene usos y costumbres muy aferradas, varias de las cuales tenemos que modificar para controlar sus enfermedades, diabetes, hipertensión arterial, dislipidemias, obesidad, etc. Es por ello que hacemos muchas veces uso, no solo de las habilidades que pudieramos tener nosotros, sino de la consejería y orientación de Psicología.

Ok, sabemos entonces que los cambios serán difíciles, que no los veremos de la noche a la mañana y que requieren de constancia por parte del equipo para lograr crear conciencia, para cambiar usos y costumbres arraigados a través de los años, pero cuando se logran estos cambios, sabemos que el paciente ha entendido, se ha responsabilizado de su problema y en definitiva, significa un gran logro para todos los que integramos el equipo, algo que nos motiva a seguir trabajando. Lamentablemente reitero, no es algo sencillo y no siempre se obtiene el éxito esperado.

Pero esos “pequeños fracasos” no son los que nos derrumban, porque en sí, la gran mayoría de los pacientes, aunque no hagan cambios de 180º, si hacen pequeñas modificaciones en su estilo de vida que impactan favorablemente en su salud y conforme van viendo resultados se van motivando a seguir cambiando. Estos pacientes, que vemos tan seguido y que van sintiendo los resultados, van integrándonos a sus vidas e inclusive, resulta difícil darlos de alta para que sigan siendo manejados  en sus unidades y muchas veces vuelven.

Así pues, que un artículo que empezaba como queja parece subrayar el por qué considero la mejor paga, la que viene no de la cartera, sino de la misma salud y de la actitud del paciente. Pero era necesario ver el lado positivo para entender el obscuro. Tristemente, existen pacientes que por más que uno le busca, no encontramos la forma de cambiar nada, siguen viendo en el médico y en la Medicina, la solución exprés, tal vez motivados por todos estos pseudofármacos maravilla que “curan” todo, incluyendo la diabetes, sin el menor de los esfuerzos.  Para ejemplificar les contaré una anécdota de esta semana:

Llegó una paciente, que como muchos, acuden a consulta con una lista como si estuvieran acudiendo al supermercado, esperando que uno les surta las recetas según sus deseos y no según sus necesidades. Inclusive, cuando se les pregunta cómo se ha sentido, si no ha tenido alguna molestia, etc. lo niegan, pero solo ven que uno saca el bloc de recetas o sabe que está escribiéndolas en la computadora, después de media hora de consulta empiezan a toser y te dicen que si no tienes antibiótico, así, directo, sin titubeos.

Respiras profundamente y comienzas un interrogatorio, ¿desde cuando tiene tos? ¿Con o sin flemas? ¿Fiebre? Las respuestas son: Desde ayer en la noche (menos de 12 horas), sin fiebre, sin flemas. Te paras, auscultas, revisas la garganta y todo se ve a las mil maravillas. Realmente no requiere un antibiótico. Prescribes un antinflamatorio ya que te refiere “dolor en la garganta” y explicas el por qué no consideras que requiera antibiótico.

De inmediato te pregunta que si no tienes nada inyectado (resulta que la razón principal para rehuir a la insulina es el miedo al piquete, pero todos quieren antibióticos inyectados), le comentas que no y te refutan: ¡yo vi que la señora que salió antes que yo se llevaba unas inyecciones!.

Le respondes cortesmente  ”la señora que salió antes que usted llevaba insulina, es lo único inyectado que manejamos en esta clínica, si requiriera algún otro medicamento, como un antibiótico, se le enviaría a su Centro de Salud, esta Unidad está focalizada únicamente a enfermedades crónicas, cuenta con un arsenal pequeño de antibióticos y otros medicamentos para enfermedades que pudieran aparecer cuando acuden a su consulta mensual, pero resulta muy básico”.

Cuando te levantas para acompañarla a la puerta,  la paciente se para y se acuerda que le duelen las rodillas ¿no tendrá diclofenaco? y de una vez doctor, deme algo para el estómago, que me ha dado gastritis, pero que no sea ranitidina, no me hace, mejor omeprazol o pantoprazol. (El por favor a quedado borrado del léxico)

Lo siento señora, como le comenté, esta clínica tiene una función específica, además de que ya tenemos el tiempo justo y necesito pasar a los demás pacientes, acuda a su Centro de Salud para que valoren que medicamento es el mejor para usted.

(Nota: a la paciente le concedí 15 minutos más de consulta para atenderla de su supuesta infección, cada vez que terminaba una receta, tenía un nuevo padecimiento. Insisto en que defiendo el tiempo de consulta largo, pero en este caso la señora obtuvo una consulta de 45 minutos y también hay lo que se llama respeto por el paciente que espera fuera).

Termina la consulta y parece que ahí acabó el incidente, el cual ya te molestó un poco pues te hace sentir, al menos a mí, utilizado y que tu palabra y años de estudio no tienen valor ante los deseos de su majestad la paciente. Pero no, al día siguiente llegas a la sesión clínica de la unidad y frente a todo el equipo tu Director te comenta que la paciente se fue a quejar, que deberías atender todo lo que se presente aunque sea una clínica de crónicos, en resumen que no atiendes a los pacientes como se debe. Cuando preguntas por qué caso hablan, te enteras que fue la señora del antibiótico y das tu versión de los hechos, a medias porque no te dejan terminar, cuando tu Director te dice que él si le prescribió el antibiótico. Mejor no interrogar los criterios de dicha prescripción, porque sin duda no hay otro que “quitarse a la paciente de encima”.

La carga de pacientes que vienen pidiendo antibióticos ha incrementado a raíz de la política (bien impuesta), de prohibir la venta de medicamentos sin prescripción, el problema está en que los médicos seguimos prescribiendo fármacos sin tener criterio alguno, tan solo por “agradar” al paciente. Bajo mi premisa de que lo correcto es educar y no ser repartidor de fármacos, seguiré siendo criticado por mis autoridades, pero tengo evidencia que me respalda.

La Obesidad: un problema que ya nos aplastó.

No resulta tan sorpresiva la noticia, si México ya ocupa un nada honroso primer lugar de obesidad a nivel mundial, el hecho de que la Secretaría de Salud del Distrito Federal revelara que en los hositales tres de cada cuatro camas están ocupadas por personas que tienen alguna enfermedad relacionada a la obesidad y el sobrepeso resulta algo hasta lógico, pero…

¿Realmente que estamos haciendo como país (que conste que no solo resposabilizo al gobierno) para solucionar este problema de salud pública? A nivel nacional, 72% de las mujeres mayores de 20 años tiene obesidad o sobrepeso; en el DF, la cifra alcanza 75.4%, es decir, 2.3 millones de personas.

En el sector masculino, a nivel nacional el porcentaje es de 66%; en el DF, 69.8%, lo que representa 1.8 millones de personas.

Armando Ahued, secretario de Salud capitalino señaló “Es necesario iniciar medidas. Quizás en 5 a 10 años el Sistema de Salud Público puede colapsar por la cantidad de enfermos que vamos a tener” Respetable me resulta la opinión de Ahued, pero sinceramente creo que el Sistema de Salud ya se encuentra colapsado en el momento en que padecimientos prevenibles, como lo son la Obesidad y el Sobrepeso tienen una prevalencia tan alta.

Campañas como Ley “Antiobesidad” no creo representen un cambio total, es cierto que aportará una solución parcial a la problemática, pero ¿realmente cuál será su impacto? Esta pregunta me surge, ya que en base a mi trabajo, dentro de un proyecto que surge en respuesta a esta problemática, me doy cuenta que va más allá de prohibir los alimentos “chatarra” en los centros de trabajo gubernamentales (incluyendo los hospitales) y en las escuelas, el problema surge a nivel de la educación, no solo de los alumnos sino también de los padres, cito un ejemplo típico de consulta diaria:

Acude un paciente (hombre o mujer) con Obesidad, dejemos de lado la clasificación de la misma, dentro de la atención que se le brinda, lo valora Nutrición y le elabora un plan alimenticio, el cual ya está tomando en cuenta ofertar únicamente alimentos que el grueso de nuestra población, la cual es de bajos recursos, pueda adquirir. La idiosincracia de la gente es tal, que cuando regresan a consulta, en primer lugar, como acción lógica, resultó “más fácil” lograr una adherencia a los fármacos que a los cambios en el estilo de vida (alimentación, ejercicio, suspender tabaquismo, etc.) Este fenóemeno está influenciado en gran medida por las creencias y en otra medida por que estamos acostumbrados a medidas “rápidas” y la vida saludable va despacio.

Los pretextos que nos dan para no comprar verduras es que resultan más caras que la carne, me he cansado de patear mercados y supermercados para ver donde es más barato un kilogramo de carne (no importa que no se arrachera, que sean retazos) que una lechuga, por citar un ejemplo. Aún así, la *&%$# Cola de 2 Lts que se beben diariamente, siempre será más cara que su porción diaria de verduras, pero la gente “no puede tomar agua sola”, lo más triste es oir esos argumentos de los mismos médicos. Los galenos, con el pretexto de la escasez de tiempo acudimos a comidas rápidas (que no son las corridas), como sopas ramen, papas fritas, pastelillos, pizzas, hamburguesas (con mucho queso amarillo, mayonesa y sin verduras por favor) y los refrescos porque tienen cafeína y harta azúcar por aquello de la hipoglucemia; fumamos para quitarnos el sueño y somos sedentarios. ¿Qué podemos transmitir a nuestros pacientes?

Esto se lo vamos heredando a nuestra familia, de padres a hijos, al grado tal que citando a Ahued uno de los sectores más afectados por la obesidad es el infantil, que reporta casos de diabetes en pequeños de entre 11 y 13 años. Por su parte en datos federales apreciamos que de 2000 a 2008 se elevó 60% la atención de enfermedades relacionadas con dichos padecimientos, al pasar de 26 mil millones de pesos a más de 40 mil millones, lo que equivale a lo invertido en el Seguro Popular durante 2009.

En resumen, no soy enemigo de que se busquen leyes que persigan una mejor salud para la población, que se controle la venta de comida de poco valor nutricional, que se promueva la actividad física en las instituciones públicas y privadas (que no sea el mover el mouse o caminar a la máquina de café), pero creo que primero tenemos que buscar medidas a nivel de educación, porque si el niño no encuentra las papitas en la escuela, saliendo le pedirá a su mamá que se las compre en la tiendita de la esquina y esta, en modo irresponsable, se la comprará y más grande, en premio que se aguantó toda la mañana sin sus frituras. También debemos buscar mejorar la imagen que como responsables de la salud damos a nuestros pacientes, por muy difícil que resulte podemos lograrlo, lo digo por experiencia propia, aún me falta mucho para alcanzar la meta, pero voy poco a poco.

Fuente · El Universal