Archive for the ‘General’ Category

Tchaikovsky en el aula de Medicina

Pyotr Ilyich TchaikovskyPu

PUBLICIDAD

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Esta semana retomamos las clases en la universidad, para iniciar el curso realicé una dinámica que sin duda alguna sacó de balance a más de uno. Nadie se hubiese imaginado que el profesor de Fisiología pondría para empezar el curso la Obertura 1812 de Tchaikovsky. ¿Pero que tiene que ver esta maravilla musical con la Medicina?

Empecemos con los datos alarmantes, muchos de mis alumnos jamás habían oído una pieza de música clásica, el 80% de ellos nunca han ido a escuchar una orquesta en vivo y como para una inmensa mayoría de la población (jóvenes y adultos), la música clásica les resulta aburrido, incomprensible y sin chiste.

Si la melodía no va acompañada de una canción no vale la pena, curiosamente no importa si no entienden lo que cantan en ella, porque a veces se les ve tarareando música en inglés y francés, pero es buena porque sale en el radio, solo hay una excepción, la ópera no está en esta clasificación.

Por lo anterior queda claro entonces que para muchos fue la primera vez que oían la Obertura 1812 completa. Las caras de asombro al iniciar la música fueron muchas, pero fueron más las de incredulidad, no entendían que estaba pasando. Sin duda más de uno la habrá relacionado con soundtrack de películas como V de Vendetta entre otras, pero no como una pieza musical tan basta como es esta obra rusa. Estoy seguro que si acaso uno o dos la habían escuchado detalladamente previo a este experimento del profesor Fisiología.

Tchaikovsky logra en 15 minutos llevarnos desde la angustia hasta la alegría y realiza uno de los primeros “remixes” de la historia, combinando obras religiosas como “Dios proteja a su Pueblo” de la Iglesia Ortodoxa Rusa con música tradicional como la danza “A la puerta, a mi puerta” y algunas obras militares, además de marchas como La Marsellesa el himno de Francia y considerado uno de los más bellos del mundo, campanadas, cañonazos y el himno imperial ruso “Dios salve al Zar”.

Pero esta mezcla lleva un orden que nos guía a través de la historia, desde que el pueblo ruso se entera que Francia les ha declarado la guerra, hasta la retirada del ejército napoleónico y los festejos de los moscovitas. Entre ambos sucesos, nos topamos con la invasión francesa, la retirada rusa y el crudo invierno de la región.

¿Pero a caso iba a demostrar algún fenómeno de la fisiología de la audición? En realidad no, sino que busqué demostrar la hipótesis de que por lo general cuando estereotipamos algo ya no le damos oportunidad. Esto sucede con la música clásica a la que se tacha de aburrida, sin sentido, anticuada, snob y un largo etc., pero también ocurre con otras artes, con la historia, las matemáticas y muchas áreas de la Ciencia, la Fisiología no es la excepción.

La materia ya tiene varios estigmas que arrastra de décadas, que sí es difícil y uno de los “cocos” o “filtros” en los primeros semestres de la carrera de Medicina, etc. Como materia básica, muchas veces es vista también como aburrida porque no captan como puede aplicarse en lo que ellos quieren hacer que es ver y curar pacientes. Nada más lejano de la realidad, la Fisiología es el punto de partida, junto con la Anatomía, la Bioquímica y la Histología para comprender el proceso de la salud y enfermedad corporalmente hablando, así que decir que la Fisiología no tiene aplicación es una aberración, pero a su vez una sentencia para el futuro de los estudiantes que bajo ese estigma poca o nula atención le ponen.

La falta de curiosidad en la juventud es alarmante, pero si bien es cierto que en mucho influyen nuestros sistemas de enseñanza, la problemática tiene varias aristas que la originan, en casa los padres matan la curiosidad de los hijos tal vez por no poder contestar todos los ¿por qué? planteados. Luego los mismos padres prefiere comprar consolas de juegos o sentar a sus hijos frente al televisor que darles un par de libros o enseñarles a utilizar la computadora para algo diferente a los juegos.

Pero los mismos jóvenes tienen culpa también, tal vez guiados por falsas expectativas o por casos como los líderes de compañías como Facebook, Twitter, Google que empezaron siendo estudiantes o el mismo Steve Jobs que confesaba haber logrado sus éxitos sin haber terminado la universidad, pero lo que los muchachos no entienden es que hay una diferencia entre ellos y estos empresarios, esto es la curiosidad.

Jobs se metía a clases de diferente cursos o compartía sus ideas para ir mejorando sus computadoras y lucho hasta conseguirlo, fue una combinación de curiosidad y esfuerzo la que lo llevó al triunfo. Lo mismo los estudiantes de Stanford que crearon un buscador y que originalmente tenían una vieja casa rodante como oficina, que tocaron las puertas de muchos inversionistas para obtener su apoyo y hoy son una de las empresas líderes en tecnología, Google. Tal vez más espontáneo pero también producto de la curiosidad es la historia de Facebook o Twitter.

El problema es que los jóvenes hoy en día creen que las cosas se dan por generación espontánea. Me queda claro cuando me dicen que no comprendo lo que es estudiar Medicina o desvelarse. Lo sé, probablemente mis maestros dijeran lo mismo de mí, pero cuando hablo con ellos me confirman que hoy en día el espíritu se nota caído y es que ya no tienen miras a futuro, sus metas no existen y es ahí, cuando faltan los sueños que la curiosidad muere.

Espero que Tchaikovsky haya logrado desperar en al menos alguno de ellos la ilusión para seguir buscando cosas nuevas, una ilusión para crecer como profesional y sobre todo como persona.

Las normas del buen rodar

Bicicleta de ruta en el tráfico urbano

Ciclista urbano (Imagen: http://ciclismourbano.info/)

Publicado previamente en  La Jornada Aguascalientes

El 20 de diciembre pasado se publicaba en La Jornada Aguascalientes un artículo titulado “¿Son mejores cien ciclistas conscientes y responsables que cuatro mil desorganizados?”. Tal vez parezca que mi artículo sale un poco desfasado, pero quiero justificar mi respuesta debido a que la fuente de inspiración para reanalizar dicho artículo llegó el fin de semana pasado, cuando me toco ver a unos ciclistas cruzar Avenida Aguascalientes en medio del camellón, no muy lejos de la esquina, justo enfrente de un conocido complejo de cines en el poniente de la ciudad.

Creo que si bien es cierto que la cultura del automovilista hacia los ciclistas es escasa, por no decir nula en nuestra comunidad, el ciclista también debe tener una adecuada educación vial. Siendo un transporte ideal por ser ecológica, económica y sobre todo excelente para la salud, la falta de cultura vial tanto por parte de los conductores de vehículos motorizados como de los propios usuarios de la bicicleta, la convierten en un peligro para la vida.

Planeo pronto tomar la bicicleta como un medio de transporte habitual para ir a mi trabajo, tan solo tome la condición física para no llegar al borde del infarto, así que he puesto ojo avisor para fijarme en los errores más frecuentes que encuentro entre los ciclistas y evitar cometerlos. Creo además apropiado compartirlos y analizarlos, pues como médico debo promover las prácticas que disminuyan el número de accidentes que ponen en riesgo la salud e inclusive la vida.

Por lo general me he fijado que pocos son los ciclistas en la ciudad que utilizan el casco, en muchos países en donde el uso de bicicletas esta bien reglamentado, sería causante de una multa el omitir este implemento de seguridad. Junto con ello, se acentúa el uso de ropa reflejante situación que rara vez veo que se utilice. Cuando salgo en las mañanas o llego por las noches de su casa, me topo con varios ciclistas que rondan el área circunvecina de Pocitos, por lo general es causa de susto la aparición sorpresiva de algún ciclista vestido de obscuro y sin ninguna señal reflejante para identificarlo con premura.

PUBLICIDAD

Es cierto que podemos “aprovechar” el uso de la bicicleta para ir adelantándonos entre los automóviles que esperan durante un semáforo que se encuentra en alto, pero no por ir en bicicleta esta justificado el pasarnos dicha señal, por muy despejada que se encuentre la calle que vamos a cruzar. Esta es una recomendación que también hago a los peatones, que en los últimos años he visto se incrementa el hecho de cruzar las calles, en ocasiones en forma casi autómata, sin voltear siquiera a ver el arroyo vehicular. Por ello existen también semáforos en muchos lugares diseñados específicamente para los peatones.

Es bastante común encontrar bicicletas circulando muy cerca de los coches estacionados en las avenidas, por un lado es comprensible,  ya que los autos que circulan a gran velocidad pueden resultar amenazantes, pero un vehículo estacionado también es una amenaza, nunca se sabe cuando alguien abrirá una puerta y debido a la velocidad y lo angosto de la bicicleta y su conductor, muchas veces quedan en un punto ciego para el retrovisor, existiendo muchos impactos contra portezuelas que se abren o automóviles que inician la marcha para salir de su lugar de estacionamiento, así que es otra recomendación a tener en cuenta.

Resulta sumamente peligroso para un ciclista tratar de protegerse del aire vaya detrás de un automóvil, ya que nunca se sabe cuando frenará y la distancia que los separa es demasiado pequeña como para reaccionar a tiempo, lo que puede hacer que  se impacte contra el vehículo de enfrente, recordando que el único parachoques que se tiene es su propio cuerpo.

Como comentaba al inicio, me motivó el hecho de  ver un grupo de ciclistas cruzar en un lugar inadecuado, en plena curva, con mala visibilidad tanto para ellos como para los automovilistas, cuando un lugar más propicio para cambiar atravesar la avenida estaba próximo, tomando en cuenta que además se dirigían hacia esa esquina.

La responsabilidad para evitar accidentes es de todos, automovilistas y ciclistas y no por el hecho de ser un vehículo más “endeble” es escusado de cumplir normas básicas para su seguridad y la de los que los rodean.

Por lo general damos por un hecho que los automovilistas no respetan a los usuarios de bicicletas, lo cual por lo general es cierto, pero también es verdad que en nuestro país y en particular en nuestra ciudad, el ciclista tampoco se acopla a un reglamento y lo mismo podemos decir del peatón. No requerir de placas o una licencia específica no debería de ser excusa para no ser sometido al cumplimiento de una serie de normas.

¿Qué propone para mejorar la convivencia entre automovilistas y ciclistas? Creo que la iniciativa de un día para andar en bicicleta como son los martes, puede ser atractiva para atraer a más personas a utilizar este sistema de transporte, pero no creo que el cerrar las calles por un momento haga ni que los usuarios de vehículos de motor ni los dueños de las bicicletas creen consciencia sobre un buen actuar en un mundo  real, sin caravanas llenas de policías, ambulancias y rutas premarcadas.

Las calles son de todos, de ciclistas, peatones, motociclistas y automovilistas, muchos vivimos todas o casi todas estas facetas en más de una ocasión inclusive en un mismo día, ¿por qué cuando conducimos un automóvil no respetamos al peatón o al ciclista, pero cuando vamos a pie protestamos porque nos “echaron el coche encima”?

Un toque de ciencia en las fiestas

Integrar a los adultos mayores a las fiestas decembrinas. (Imagen: Denia.es)

Publicado previamente en La Jornada Aguascalientes

Llega Diciembre y con ella una serie de fiestas, en su mayoría con un trasfondo religioso y siempre remarcadas por un espíritu de consumo en donde en ocasiones no es posible diferenciar entre uno y otro. En realidad, lejos de lo anterior lo que disfruto de estas tradiciones es la posibilidad de encontrarme de nuevo con mi familia, aunque no esperamos solo a estas fechas, siempre es bueno tener u pretexto más, particularmente aquellos que vivimos en ciudades diferentes es un motivo para tratar de coincidir.

En torno a ello, en un comunicado de prensa la Universidad de Ryerson en Toronto canda da algunas recomendaciones sobre como velar por nuestros abuelos y otros parientes mayores a quien sin duda es importante incluir en las reuniones familiares.

En primer lugar debemos tomar en cuenta que muchos de ellos necesitarán que se les recoja en coche, pudiendo ser los nietos que estrenan licencia los encargados, ofreciendo esto además una oportunidad para el contacto entre ambas generaciones.

Tenga en cuenta que la disminución de la agudeza auditiva puede ser un problema para los invitados de mayor edad. Para ello en la mesa coloque a alguien a su lado que pueda repetirles partes de la conversación o que esté atento cuando las personas mayores parezcan no formar parte de la conversación. Interactúen con ellos, puede ser de utilidad preguntarles sobre sus experiencias o recuerdos de estas fechas o bien inclusive si se presta, a bromear con ellos. Con algunos abuelos el sacar un álbum de fotos viejas es otra forma de generar participación, contándonos las historias de cada foto, quienes aparecen, cuando y dónde fueron tomadas, etc.

Por favor, recuerden que un adulto mayor no es un niño, es un error recurrente que pensemos así y en particular aquellos abuelitos más independientes no les gusta que los adultos más jóvenes los traten así. Tomar en cuenta este consejo les aseguro mejorará en forma importante la comunicación familiar y ayudará a que disfruten el tiempo que pasen juntos.

PUBLICIDAD

Si su familiar está en un centro de atención a largo plazo, lleve a sus hijos, incluso al perro o al gato de la familia si el lugar lo permite. Tal vez pueda llevar comida tradicional de la familia y decorar una pequeña área de la habitación con artículos que acostumbren en su casa.

Recuerde, los adultos mayores son el pilar de nuestras casas y lamentablemente en estas fechas muchas veces son los más olvidados, lo que acarrea en ocasiones la agudización de problemas emocionales e inclusive orillan a muchos hacia el suicidio. ¡Integren a sus abuelos a la convivencia bajo el pretexto de las fiestas y siempre!

Pero si algo caracteriza estas “fiestas” son los regalos navideños. Tal vez en el único punto en donde puedo comprender un poco que se mantenga la ilusión es en los niños (aún así creo que es alentar el consumismo en torno a una fecha).

Ya entrados en gastos, ¿cuál es el regalo idóneo? Para elegirlo tal vez haya que hacernos dos preguntas, la primera si se trata de un juguete seguro para ellos y en segundo, cual es bueno para ellos.

El objetivo principal del juego queda un poco en el olvido en esta época, pero en realidad forma parte del crecimiento y desarrollo de los niños, como señala el Dr. Garry Gardner del Consejo sobre prevención de lesiones, violencia e intoxicaciones de la Academia Americana de Pediatría.

En primer lugar Gardner aconseja que los juguetes debes ser atractivos para los niños y que fomenten un juego imaginativo y creativo, que estimulen la actividad y el ejercicio.

En conjunto con Gardner, el Dr. Benjamin Hoffman del Hospital Pediátrico Doernbecher en Portland, Oregón considera que una de las mejores cosas que los padres pueden hacer es comprar juguetes que reduzcan la cantidad de tiempo que los niños pasan frente a una pantalla (televisión, computadora y dispositivos portátiles).

Los videojuegos pueden ayudar a mejorar las habilidades motrices finas de los niños, pero también roban el tiempo de actividades más creativas o saludables, señala Gardner.

Cada vez es más frecuente encontrarnos con escenas como padres frustrados llevando a su hijo aun parque para que este se la pase sentado bajo un árbol jugando con su videojuego.

“La estimulación cognitiva que los niños reciben de las pantallas es distinta, y probablemente no sea beneficiosa”, comenta Hoffman. “Nuestros cerebros humanos no evolucionaron para sentarse frente a una pantalla con luces centelleantes y sonidos altos. Es potencialmente nocivo para el desarrollo infantil”.

Entonces, ¿qué juguetes son buenos para los niños?

Los tipos de juguetes que permiten a los niños usar sus imaginaciones e intelectos incluyen, según Hoffman y Gardner:

  • Bloques para armar o Legos.
  • Pinturas, arcilla y otros suministros de arte.
  • Rompecabezas y juegos que fomenten la lógica y el razonamiento.

Los padres también deben pensar en juguetes que promuevan la actividad al aire libre o el ejercicio físico, como bicicletas, patines y equipo para jugar al aire libre, señalan ambos pediatras.

Como podemos ver son opciones más económicas, sencillas y que sin lugar a dudas tendrán repercusiones positivas en nuestros niños.

 

¡Milagro! ¡Milagro! ¡Se acabaron los “milagros”!

Malunggay uno de los productos retirados por la COFEPRIS

Artículo previamente publicado en La Jornada Aguascalientes

 

Gracias a mi amigo José Arturo Enríquez, catedrático de la Universidad Autónoma de Zacatecas me llega la noticia de que la Comisión Federal para la Prevención de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) ha retirado del mercado 13,572 productos “milagro”.

Llevo ya mucho tiempo escribiendo en torno a ello, estos productos ponen en riesgo la salud de la población, no solo por los daños que pueden ocasionar per se, sino también porque invitan a que la gente abandone los tratamientos recomendados por los médicos y los cuales se encuentran científicamente estudiados.

Vámonos por partes…

Para que un medicamento científicamente producido salga a la venta debe pasar cuatro fases de investigación, lo cual implica al menos 10 años desde su “descubrimiento” o “diseño”, hasta que salga a la venta. Estos procesos buscan demostrar en primer lugar, que hacen aquello para lo que se ha planeado, y que de lograr un beneficio no es mayor que aquel que producirá la sugestión, es decir se comprueba que el efecto obtenido no sea equiparable al de un placebo (sustancia innocua, “pastillas de azúcar”).

Por otro lado y no menos importante, corroborar que no producirán ningún tipo de daño en aquellos que lo consumen. Si bien todo medicamento es susceptible a causar efectos inesperado en las personas, debemos estar seguros que estos no serán graves a tal grado que las complicaciones superen los beneficios. Además conocer cuales son las complicaciones más frecuentes nos ayudará a identificarlos más rápidamente y saber como solucionarlos.

¿Esto sucede con los denominados productos “milagro”? Claro que no, en ocasiones aprovechan la creencias procuro de la idiosincrasia o tradiciones, muchas otras veces se lo inventan, ni siquiera se preocupan por que lo que digan suene lógico, le dan una bonita presentación, pagan tiempo aire en la televisión o peor aún, ni siquiera hacen ello, aprovechan el poder del Internet y del boca a boca para empezar a vender sin preocuparse si las pastillas, gotas o cremas que “inventaron” tienen algún efecto perjudicial en la población. Ya saben que no producirán ningún beneficio en la gente, pero sí en sus billeteras.

Siempre me ha resultado increíble que por lo general se cuestiona mucho al médico y los efectos de los fármacos que prescribe, lo cual no está mal ya que un paciente bien informado será sin duda un paciente bien controlado; lo asombroso radica en el hecho de que no ocurre el mismo fenómeno con los productos milagro, en los que la gente cree ciegamente, sin ningún tipo de juicio razonal, todo porque se los recomendó el vecino, la comadre, la toma el amigo de un amigo y dice que le “cayó muy bien” o simplemente porque sale en la televisión, como si esto fuese un punto de garantía.

Otro lema engañabobos es aquel en que se justifican las “bondades” de estos productos milagrosos en su origen 100% natural, como si esto fuese garantía de que no va a pasar nada con el organismo. Cuando mis pacientes me argumentan esto para tomar alguno de ellos yo les pregunto si tomarían arsénico ya que basados en su postura debería de ser bueno solo por ser obtenido en su totalidad de la naturaleza.

¿De quién más sospechar? Dude de aquel que le promete ser la panacea, el medicamento que lo cura todo, de existir, ¿cree usted que no habría ya alguien explotándolo? Obviamente tras demostrar científicamente que no se trata de un producto mágico sino de la cura real de todos los problemas.

Pero estos sujetos por lo general reculan argumentando un complot de la “maléfica” industria farmacéutica, que enreda a los gobiernos para apoderarse del mundo, haciendo que héroes anónimos que conocen la poción que todo lo cura no puedan ver la luz.

Ellos por mera serendipia se dieron cuenta que con agua, si ese vital líquido que ya todos tomamos podemos curar hasta el VIH, o que los pacientes con cáncer mejorarán súbitamente. Tristemente los pacientes víctimas de la angustia caen en sus enredos, alejándose muy probablemente de aquellos tratamientos que de un modo u otro han demostrado ser útiles, o en caso de padecimientos incurables, ser paliativos ante las complicaciones que se presentan.

Es por ello que celebro que al fin la COFEPRIS empiece a tomar cartas en el asunto, retirando medicamentos que son anunciados en la televisión como la gallina de los huevos de oro. Esperemos que pronto voltee a ver a aquellas agüitas milagrosas que favorecen la inexistente fotosíntesis humana y que en su mayoría son anunciadas en Internet y programas religiosos alejados de todo razonamiento, pero ese es otro tema…

Calidad en la atención de salud… un gran talón de Aquiles

Publicado en La Jornada Aguascalientes

Nunca me cansaré de opinar que no coincido en muchos de los estándares que se consideran para medir la calidad de la atención en salud. Hablar de números resulta algo cuantitativo y no cualitativo. Como científicos por lo general tendemos a buscar este tipo de variables, argumentando que los números nos resultan más substanciales, más “medibles”, entiendo y comparto esa visión para casi todo excepto cuando hablamos de calidad, donde nada mejor que la variable cualitativa para valorarla, no en vano su nombre.

Si bien es cierto que el tiempo que un paciente permanece en una sala de espera es importante y puede ser una de las quejas más recurrentes cuando entrevistamos a su salida de un centro de salud o una clínica, esta casi siempre va seguida de un comentario extra: “espere tantas horas, para ser atendido en 5 minutos”. Y es que la gente puede esperar solo un par de minutos o inclusive una hora o más (siempre y cuando no se trate de una emergencia, ya sea real o sentida), pero lo que realmente esta quiere es ser atendida con calidad.

¿Pero qué es calidad? El problema es que no nos hemos puesto de acuerdo en la definición de una palabra tan común. ¿Cómo expresar lo que significa calidad en la atención de un paciente o “calidad de vida”? Es realmente una situación complicada que debemos valorar muy a detalle.

Permítame hacer una analogía no muy apropiada para poder sustentar mi opinión. Cuando acudo a una tienda de computación para adquirir un nuevo equipo, espero la mejor de las atenciones, un trato cálido de quien me atiende y no que simplemente me indiquen en que pasillo las encuentro o su costo sin más detalle. Tengo la expectativa (nunca cumplida en nuestro país) de que quien intente venderme un producto de computación tendrá idea de sus características más importantes, memoria, procesador, novedades, hardware, software, garantía, etc.

No espero que me atiendan en dos segundos, sino que me dediquen el tiempo y me orienten para que pueda tomar la mejor decisión para mí. Si me veo muy exigente esperaría que no intentaran venderme el más caro solo por el costo, sino que fueran honestos y me ayudaran a elegir la que más me conviene aún si esto no representa una ganancia jugosa para la tienda.

Pues creo que esta es la primera visión que debemos de tener cuando un paciente acude a nuestro consultorio o a la clínica, privada o gubernamental, donde laboramos. El paciente acude esperando que el médico y todo el personal que labore en dicho centro tenga una sonrisa en la cara o al menos una atención cordial, atenta y sobre todo que se le de el tiempo para expresar sus angustias, dudas, etc.

Me he percatado que en su mayoría los pacientes no esperan que el médico lo sepa todo, uno puede aceptar sus limitaciones y si lo hace se le agradecerá haberlo hecho, particularmente si va acompañado por la orientación de a quién acudir para solucionar tal o cual problema, es decir si lo referimos con quien sea más factible que pueda ayudarlo. Los médicos que refieren en forma oportuna y acertada no pierden “clientes” por el contrario, se les reconoce el acierto y la honestidad.

Creo fielmente en el derecho que tiene el individuo a conservar su salud y por esta no entiendo únicamente la ausencia de enfermedad, sino como define la ONU un estado de completo bienestar tanto físico como emocional y social, lo que ya complica un poco la labor del médico y lo obliga se quiera o no, a involucrarse en campos que quizás no sospechaba cuando tomaba la carrera de Medicina como su opción vocacional. El médico deberá hacer en menor o mayor medida política social para ayudar a sus pacientes.

Dedicarle a un paciente 10 o 15 minutos de atención en la mayoría de los casos no resulta suficiente. No permite al galeno escuchar las dudas o preguntas de quien acude a él para aclarar algo que puede estar atormentándolo. Mucho menos es tiempo suficiente para establecer un interrogatorio completo sobre los signos y síntomas que presenta el paciente, una adecuada y minuciosa exploración física, elaborar la nota clínica completa y a detalle, expedir las recetas y establecer un adecuado vínculo médico paciente para lograr con ello mayor adherencia al tratamiento y un mejor resultado.

La calidad también depende del grado de preparación del médico que ejerce la atención. Desde que entramos a la carrera de Medicina se nos dice que el médico estudiará siempre, nunca se terminará su etapa de estudiante, únicamente termina su vida universitaria. El gran problema radica en que muchos médicos olvidan esta premisa, no vuelve a actualizarse o lo hacen muy superficialmente únicamente para cumplir un requisito. Si bien el conocimiento médico es tan amplio que resulta imposible dominarlo todo, no podemos quedarnos sin leer, no hay justificación para ello o para utilizar un congreso como una fuente de convivencia social más que como un espacio académico.

En conclusión, una atención de calidad no es medible por los tiempos de espera o el número de pacientes que ve un galeno (lo que solo califica productividad y no calidad), se debe de valorar la calidez de la atención, la cercanía del médico con su paciente, lo detallado de la consulta, el tiempo que le da para expresar sus dudas y la forma en que las responde, la preparación del doctor, etc. Esto únicamente hablando del médico, pero la calidad de la atención empieza muchísimo antes, incluso fuera de la clínica, empieza desde las autoridades al ejercer políticas sociales y de salud en beneficio de la población. Así mismo el paciente es corresponsable de la calidad

Los grandes bebedores tienen mayor riesgo de morir en incendios

Las bebidas alcohólicas están relacionadas a muertes en incendios. Imagen: nuevokokteil.blogspot.com

Versión extendida del artículo publicado en Ultra Noticias

Un nuevo estudio publicado este mes en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs destaca el alto riesgo de los grandes bebedores de morir en incendios prevenibles dentro de sus viviendas.

De 95 registros forenses de víctimas de incendios, los investigadores australianos encontraron que el 58% de ellos dieron positivo a pruebas de alcohol en la sangre y que frecuentemente los niveles eran muy altos. Cabe destacar que por lo general estos individuos tenían menos obstáculos para escapar del incendio (rejas en las ventanas o salidas bloqueadas), que aquellos que murieron estando sobrios. Lo que se traduce según los científicos dela Universidadde Victoria en Melbourne, en que más personas pudieron haber sobrevivido si hubiesen despertado a tiempo.

En su mayoría, las víctimas del estudio estaban solos al momento del incendio y muchos estaban dormidos (incluyendo a cerca de la mitad de las víctimas de intoxicación). Lo que segúnla Dra. DorothyBuck coordinadora del grupo de estudio, se pudo haber solucionado de haber contado con detectores de humo o al menos otra persona sobria en el domicilio.

A esto hay que agregar que el mayor problema es la combinación del consumo excesivo de alcohol y tabaco. Según el estudio, el riesgo de fallecer es 4.5 veces mayor cuando además del consumo de bebidas embriagantes, coexisten “materiales para fumar” tales como cigarrillos mal apagados.

Todas las muertes reportadas en este estudio ocurrieron en Victoria, Australia, entre 1998 y el 2006, y el porcentaje de muertes en incendios relacionadas al alcohol (58%), es consistente a otros estudios realizados en Europa, Estados Unidos y Canadá.

En definitiva este estudio nos deja algunas enseñanzas, sobre todo para fines de semana como el que comienza hoy por las fiestas patrias, donde el alcohol es el centro de muchos de los “festejos”. El consumo de bebidas embriagantes debe estar siempre acompañado de responsabilidad.

Sabemos bien los riesgos que implica la combinación del estado de ebriedad con los accidentes automovilísticos y aún así seguimos haciendo caso omiso en muchísimas ocasiones y a pesar de las intensas medidas que se han tomado como los famosos “alcoholímetros”, seguimos teniendo muertes por conductores irresponsables, lo más triste es que muchas veces cobran vidas de personas totalmente inocentes.

Si esto ocurre en casos tan conocidos, ¿qué podemos pensar de la prevención de incendios y otros accidentes relacionados con las bebidas alcohólicas?. Creo que la cordura debe de recaer en cada uno de nosotros y es que si bien no esta mal festejar, por el contrario, es mucho mejor hacerlo con responsabilidad.

Así pues que ha festejar y ¡VIVA MÉXICO!

Fuente: ScienceBlog

El anciano, olvidado por la sociedad y por la ciencia.

Abuelos (Imagen: puntonoticias.com.mx)

Versión extendida del artículo publicado en Ultra Noticias

Ayer se celebró en México el día de los abuelos, ya los comercios se han inventado el día especial para las abuelas (por lo general con mayor longevidad y más apapachadas como herencia del día de la madre… más dinero). En sí creo que cuando una sociedad inventa un día para celebrar a un grupo de personas, es un mea culpa del abandono en que se les tiene los restantes 364 días del año.

Entre médicos solemos decir mucho la frase “no hay enfermedades sino enfermos”, con ello tratamos de acentuar la importancia de valorar a nuestros pacientes, de ver que en cada individuo la enfermedad se comporta diferente, que puede estar acompañada o no de otros padecimientos que la compliquen, síntomas distintos o inclusive diferentes opciones terapéuticas tomando en cuenta los antecedentes de la persona que tenemos al frente.

A pesar de lo anterior, por lo general se formulan guías de manejo clínico para simplificar el trabajo de los que estamos en las trincheras atendiendo pacientes día a día. Dichas guías son un esbozo general de la enfermedad y un “paso a paso” desde el diagnóstico oportuno hasta la rehabilitación del paciente que presentó complicaciones. Para realizarlas, grupos de expertos se reúnen, realizan una minuciosa revisión de la literatura, de los diferentes protocolos clínicos de investigación, de los nuevos hallazgos en distintas áreas, desde moleculares hasta patológicas. Se revisan los resultados de los diferentes medicamentos, sus pros y sus contras, esto en base a un sin fin de artículos de un aún mayor número de investigaciones.

Aún con mayor índice de confiabilidad tenemos los metaanálisis, estudios estadísticos complicados, que tratan de unificar los resultados de cientos e inclusive miles de estudios, lo que en resumidas cuentas hacen que el número de pruebas o de personas cuantificadas en esos estudios sea muy grande y con ello mayor seguridad de que lo publicado tiene más probabilidades de presentarse en el individuo que acude a mi consultorio. A pesar de ello, no podemos olvidar la premisa que nos enseñaron en la Universidad y continuar buscando las diferencias que pudiesen marcar la pauta de un tratamiento diferente.

Pero como menciona Paula Span en su columna en el New York Times, en la mayoría de los estudios clínicos y por ende en la mayoría de las guías de tratamiento y metaanálisis los adultos mayores son relegados. Si analizamos los criterios de inclusión y exclusión de casi todos los protocolos de investigación, se marcan límites de edades que por lo general dejan fuera a los adultos mayores y aún más seguro a los que ahora se considera “adultos mayores más viejos”, es decir los que superan los 80 años de edad. Esto responde a múltiples factores, por un lado la mayoría de los medicamentos en sus fases iniciales de investigación no fueron probados en adultos mayores, por lo que en las fases clínicas, ya en pacientes, los investigadores no se arriesgan a probarlo en personas de mayor edad y por lo mismo, sería una falta de ética el probar un medicamento sin conocer su seguridad en dicho grupo etario y es que no podemos olvidar que fisiológicamente existen muchos cambios  a lo largo de la vida. Por otro lado, al no exigirlo los investigadores clínicos – médicos tratantes, los laboratorios no invertirán en realizar pruebas de seguridad y ensayos clínicos en pacientes de esa edad, lo que por genera un círculo vicioso.

Como ya hemos hablado, los ancianos son un grupo en crecimiento rápido, pero parece que aún no estamos concientizados de ello, al menos no en el mundo de la clínica e investigación médica, por ende, seguimos estudiando medicina en modelos jóvenes, sin acordarnos de los cambios degenerativos atribuídos a la edad y que por ende son interpretados como normales. ¿Pero realmente son normales? Les comento que no podemos ver como un hecho natural la hipoacusia (disminución de la audición) en un adulto mayor, si fuera un hecho normal o natural todos los ancianos o un buen porcentaje de ellos tendría este problema pero no es así. No todos desarrollan artritis degenerativas o infartos de miocardio, etc.

En resumen, aún falta mucho por conocer sobre el proceso de envejecimiento, pero el Dr. David Gems pone el dedo en la llaga. Gems es director adjunto del Instituto de Envejecimiento Saludable de la University College London y dirige proyectos de investigación sobre el envejecimiento en diferentes modelos animales para entender dicho proceso. En un artículo publicado en la revista American Scientist, ahonda sobre el tema de si tratar o no al envejecimiento, pues pareciese que en base  a lo que expuse en párrafos anteriores, la población en general y la mayoría del gremio médico concuerda que no al verlo como un proceso natural.

Gems en cambio va más allá y no solo propone tratar al envejecimiento, sino inclusive darle la escala de enfermedad. Postula que al igual que la obesidad ha presentado un cambio en su concepción como patología, el factor edad comparte con ella dichas características como factor de riesgo para muchas entidades nosológicas y que por ello no debe ser tomada a la ligera. Como el envejecimiento tiene connotaciones positivas tales como la adquisición de experiencia y sabiduría, los especialistas han acuñado al término senescencia como ese incremento de fragilidad y el aumento del riesgo de enfermedades y muerte que vienen con la edad.

¿Pero no es natural envejecer? Claro que lo es, pero no podemos olvidar que la senescencia es un proceso que implica la disfunción y deterioro a niveles molecular, celular y fisiológico, y que por ello se presentan diversas enfermedades. Por otro lado, no podemos hacer a un lado la evolución, donde el envejecimiento parecería no jugar un propósito real, de donde se desprende ¿Por qué ha evolucionado el envejecimiento? Desde J.B.S. Haldane en 1930, como por Peter Medawar ambos de la University College London y George C. Williams de la Stony Brook University en Nueva York. Estos autores manejan que en fases tempranas de la vida, una alteración genética tendrá repercusiones a la hora de la reproducción y por ende en la evolución de los seres vivos, pero ya en edades más avanzadas no es así, al grado que la evolución puede favorecer mutaciones que mejoran las condiciones de vida en la infancia pero que tengan repercusiones en la vejez. En consecuencia, las poblaciones acumulan mutaciones que tienen efectos perjudiciales en edades avanzadas de la vida, todos estos efectos en suma dan el envejecimiento. En base a esto Gems menciona que la universalidad del envejecimiento no excluye que esta sea una enfermedad, sino que es un tipo “especial” de enfermedad.

Esta visión tiene dos vertientes, una que resulta muy peligrosa, que es la posible estigmatización de las personas mayores al considerarlos enfermos por su edad pues tristemente tenemos aún una cultura de rechazo ante personas enfermas. Pero por otro lado una apertura a la investigación en el adulto mayor, mayores inversiones al estudio de las enfermedades propias de la vejez, tal y como ha ocurrido con el Alzheimer, que por la popularidad alcanzada es un ejemplo de lo que puede representar el considerar a la vejez una enfermedad. En esta misma vertiente se encontraría la regularización de los productos para tratar el envejecimiento, que hasta ahora, al no ser considerado una enfermedad se someten a menos controles que un medicamento inclusive por la Food and Drug Administration (FDA), tal es el caso del revesterol, que si bien parece un producto prometedor, los criterios para su estudio son mucho más laxos. “La redefinición de envejecimiento como una enfermedad no solo dinamiza la investigación de tratamientos, también cerraría el espacio a los vendedores de aceite de serpiente” dice Gems en su artículo.

Una realidad es que, enfermedad o no, el envejecimiento es un fenómeno que se ha estudiado poco, curiosamente es la “fuente de la eterna juventud” una mina de oro para la industria farmacéutica y la pseudocientífica, pero es esta última quien mejor a explotado el terreno. Aún tenemos mucho por hacer en este terreno, esperemos que pronto los gobiernos, los empresarios y los científicos se pongan las pilas e incrementen la investigación en el envejecer, una realidad que ya nos alcanzó.

Perros que huelen el cáncer

Perro entrenado para la detección de ciertos tipos de cáncer. (Imagen: 80beats-Discover)

Ya sabemos que los perros tienen un olfato muchísimo más sensible que los humanos. Esta “habilidad” ha sido aprovechada por el hombre para entrenar a su mejor amigo y utilizarlo en el ratreo de cadáveres, en la búsqueda de personas extraviadas, en desastres naturales, guerras, etc. Su fina nariz es útil en los servicios aduanales o en la búsqueda de explosivos y narcóticos. Todo esto nos queda claro, pero el día de hoy el olfato canino toma un nuevo giro.

Son varios los artículos que muestran otra pecularidad de este tan desarrollado sentido, los perros al parecer son capaces de oler el cáncer. Quienes hayan estado en una sala de Oncología, saben que el olor es algo peculiar. Si bien todos los hospitales guardan ciertos aromas, mezcla de desinfectantes, desechos, etc. las alas de Cancerología tienen un aroma especialmente peculiar.

Los perros han sido demostrado su habilidad para detectar el olor particular del cáncer de ovariocáncer de cólonmelanomacáncer de mama y pulmonar, y cáncer de vejiga entre otros. Y en el estudio más reciente, los perros aparentemente pueden “diagnósticar” la presencia de cáncer a pesar de que el paciente hubiese comido o fumado un cigarrillo, inclusive pueden discernir entre un paciente con cáncer pulmonar y uno con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Con estos resultados, se puede concluir que el cáncer de pulmón tiene un aroma particular y ahora queda a los investigadores identificar aquello que los canes son capaces de oler.

Tal vez a muchos les resultaría bizarro pensar ser olidos por un perro para llegar a un diagnóstico, pero esto puede tener grandes implicaciones en la detección oportuna de la enfermedad. Los costos resultarían más económicos y aparentemente más sensibles que un tomografo, una mamografía e inclusive marcadores tumorales en etapas tempranas. Resultan tener una alta sensibilidad y especificidad (en un estudio los perros fueron capaces de detecar el 99% de los casos de cáncer pulmonar y únicamente el 1% de falsos positivos, por su parte en cáncer pulmonar detectaron el 88% de las muestras con un 2% de falsos positivos). Sin duda no podría ser utilizado como un método de diagnóstico definitivo, pero tendría un gran papel en la detección oportuna del cáncer en la población abierta, al menos de aquí a que terminen de desarrollar una “nariz electrónica” que logre detectar estas escencias.

Fuente: 80beats-Discover

 

 

Leer para no entender

Versión extendida del artículo publicado en Ultra Noticias

Hace algunos años fui asistente de profesor, tanto en preparatoria como en universidad, si bien no recibía ninguna gratificación económica o curricular, obtuve ya alguna experiencia y sobre todo germinó la semilla sembrada por mis padres, su pasión por la docencia. Posteriormente, cuando terminé la especialidad empecé a dar clases a los nuevos formandos, esta vez la recibí una carta de las autoridades universitarias agradeciendo mi ayuda, pero nada más.

Desde el mes pasado inicié en forma oficial a dar clases a estudiantes de Medicina, empecé con un curso de regularización de Fisiología, ya en unos días entraré de lleno con 4 materias, algunas de ellas (Fisio) un coco para muchos. La verdad es que me encuentro entusiamado, aunque algo preocupado, explico por qué:

Si bien es cierto que los chicos a quienes les doy clase actualmente están en un curso de regularización, lo normal o esperable es que hubiesen reprobado o fueran bajos en dicha materia debido a un mal sistema de estudio, falta de organización o de interés, jamás imaginaría que un estudiante de Medicina no entendiera Química (inorgánica básica) o no supiese leer, si leyó usted bien, no saben leer.

Como muchos de mis profesores, el primer día lo utilicé para asentar las bases de lo que sería este curso expreso de Fisiología y les pedí que leyeran un tema para el día siguiente. Cabe mencionar que de este curso depende para ambos alumnos su permanencia en la carrera, así que cuando llegué a la segunda clase esperaría hubiesen leído, el tema, “Potencial de Membrana”, un tema que requiere conocimientos básicos de Química: aniones, cationes, osmolalidad, osmolaridad y la nomenclatura de los elementos ¿quién no lo ha visto en la secundaria o en la preparatoria?… Ellos.

Conforme avanzaban las semanas, me percataba que aunque algunos si daban indicios de haber leído, nada habían entendido de lo que leían, es más, recaí en el viejo sistema de primaria de ir leyendo el libro y explicando conforme leíamos, es decir, enseñarles a leer. Me avergüenzo de escribir esto, porque mucha gente lo verá, incluso en el extranjero y sin duda alguna tomará una opinión de lo que nuestro sistema de educación representa y peor aún, llegará a conclusiones sobre lo que el nivel universitario en nuestro país es, pero creo que es mi deber como ciudadano, como médico y como maestro denunciar el preocupante nivel en nuestros sistemas de educación.

Independientemente de la profesión u oficio al que nos dedicásemos, considero que hay dos situaciones que son básicas, la lectura y el cálculo matemático elemental.  Para lograr un dominio de ambos hace falta práctica, mucha práctica, pero también la vigilancia de un sistema educativo eficiente, que lleve al alumno a enamorarse de la lectura, a leer por voluntad y no por educación, pero eso no está sucediendo.

Cuando diagnostiqué este problema en mis alumnos (además de tener un pésimo sistema de estudio), interrogué sus hábitos de lectura, ahí me quedé aún más frío, a sus 19-21 años, no habían leído más de 4 libros enteros en toda su vida, sin juzgar la naturaleza de los mismos. Es decir un libro cada 5 años, y para el colmo 2 de ellos fueron “tarea”, otro es lo que muchos llamaríamos literatura de baño y obviamente jamás habían tomado un libro clásico ni por error. ¿Cómo van a tener comprensión de lectura así?

Si no saben leer, no debería sorprenderme, aunque si lo hace, el hecho de que me encuentre con estudiantes de Medicina y que cuando pongo en el pizarrón Na, K, Cl, no sepan que esto representa al sodio, potasio y cloro, o que no encuentren diferencia entre nm y μm, es más no saber ni que es μ. Obviamente jamás tomaron clases de Etimología.

La disparidad de programas de estudio en nivel medio superior, hace que tengamos estados en donde la Química queda borrada del mapa académico, al igual que muchas otras materias, como las ramas filosóficas, etc. Mientras que en otras se cuente con un sistema más completo. Mi primera pregunta sería ¿por qué unos si pueden dar una educación más integral y otros se quedan con programas tan superfluos?

La semana pasada escribía sobre el hecho de que en jóvenes de secundaria y preparatoria, debiéramos preocuparnos por brindarles un mejor nivel académico y no caer en el juego de la “vocación temprana”. Si bien es cierto que muchos no serán químicos, ingenieros o médicos, creo que la cultura general no le hace mal a nadie, al contrario,  otorga más herramientas para defendernos en la vida.

A la columna que les comento, un lector me respondió al correo electrónico con un par de videos muy interesantes sobre Sir Ken Robinson y como él lo menciona en TED, creo perfectamente que un título no garantiza el éxito ni es sinónimo de intelecto (¡cuanto imbécil no conozco con títulos y grados!) y también es cierto que las escuelas deben procurar dar al niño, adolescente y joven una educación, como puse antes, más integral, donde no solo se impartan materias básicas, sino también oficios, artes, etc. De ese modo, ahora sí, sin duda alguna nuestro joven tendrá un bagaje más grande de posibilidades de encontrar su verdadera vocación y como desempeñarla en base a sus competencias (tema de boga).

Pero analicemos, eso no significa que como afirmó la Sra. Gloria Calzada, deban de suprimirse, por el contrario, es necesario conocer todo para poder tomar una decisión.  Además tener una base amplia y fuerte, no le hace daño a nadie, por el contrario, le da muchísimas más herramientas para realizar aquello que se proponga y defenderse en la vida.

Por su puesto, como Sir Ken Robinson menciona, hay que fomentar en el joven aquellas habilidades que tenga y entusiasmarlo por mejorarlas, además de apoyarlo a que se desarrolle en lo que el más quiera y le guste, sin duda eso mejorará el nivel de calidad de vida.

¿Pero qué opinan de los maestros con faltas de ortografía o que leen mal en voz alta? ¿Inverosímil? Cualquiera diría eso, pero tristemente cada vez es más común, y ahora nos dicen que en un examen de validación para maestros, es aceptable que la gran mayoría tenga “al menos” el 30% de las preguntas bien contestadas.

Hacen falta artistas, BUENOS artistas, hacen falta plomeros, BUENOS plomeros, hacen falta médicos, BUENOS médicos, hacen falta maestros BUENOS MAESTROS.  No es posible que caigamos en una mediocridad (¿mediocre pedir menos del 50%?) tal que podamos aceptar que nuestros profesores de primaria no sepan leer ni escribir, porque si eso sucede, nuestros médicos no sabrán leer ni escribir y si no entienden lo que leen, ¿confiaría usted en ellos? Tristemente yo no lo haría.

¿Es responsabilidad de la universidad enseñar a leer? Pienso y sostengo que no. No podemos ir tapando baches, tenemos que solucionar el problema de raíz.

La familia su papel en el envejecimiento social

Cada vez es más común encontrar ancianos solos... (Imagen: euroxpress.es)

Versión extendida del artículo publicado en Ultra Noticias

En la primaria se nos enseña que la familia es el núcleo de la sociedad, pero ¿qué hacer cuando es la familia el origen de un cambio demomográfico que amenaza con romper a la sociedad por su punto más frágil? La población mayor de 65 años aumenta a pasos agigantados y ni gobierno, sociedad ni familia están preparados para ello.

Quienes nacimos en las denominadas generación “X” (1970-79), “Y” (1980-89) y aquellos más jóvenes de la era del Internet y el DVD fomamos lo que muchos autores llaman el boomerangst. Si bien, como menciona George Magnus, este término se refiere más a las temores y preocupaciones tras la Segunda Guerra Mundial, también se aplica a su hijos y nietos. En ellos, los jóvenes modernos se ven expuestos a ciertas características financieras y sociales, sobre ellos recae la abrumadora carga y tarea de manejar y hacer frente al envejecimiento de la población.

Pero esto no solo se debe al babyboom posguerra, en la gente joven se tienen los más altos índices de divorcio y separación. Con ello tenemos mujeres solteras con menos probabilidades de contar con seguridad financiera en el retiro en comparación a los hombres, en contraparte estos últimos tienen mas problemas para formar y mantener redes sociales. Además las parejas sin hijos y las familias de padres y madres solteras de mediana edad, conforme envejecen se vuelven un problema apremiante ya que no tienen hijos adultos que las ayuden. Por último y menos preocupante, el apoyo al grupo creciente de adultos mayores, donde cada vez más personas que superan los 65 años vivirán solos y pertenecerán a familias que serán grandes en términos generacionales y limitadas en función al número de hijos, hermanos y primos.

¿Pero y en México?

Según el INEGI, para 1990 el 75% de las familias en México estaban constituidas en forma tradicional, es decir, papá, mamá e hijos, 10 años más tarde ya era solo en el 69% de los casos, y en el 2005 eran el 68% de las familias (no cuento con datos actualizados sobre el más reciente censo). Por su parte, se incrementa el número de hogares unipersonales, ya que si bien en el 90 no se contabilizó, en el 2000 eran el 6.3% y en el 2005 ya representaban el 7.5%. De estos hogares el 44% eran de personas mayores de 60 años (778,000 personas).

Si en 1970 la familia estaba constituida por 5.2 personas, para 1990 disminuyó a 5.1 y aún más significativo fue el descenso en el 2000, a 4.5 miembros, para en el 2005 disminuir a 3.8%.   El número de familias extensas ha disminuido, en el 2000 representaban el 24.5% de la todos los núcleos familiares en el 2005 ya eran 23.6%.

Muchas de las causas que el INEGI reportaba en aquella ocasión, coinciden con lo propuesto previamente. Como era de esperarse, la crisis también causó estragos en la conformación de las familias, lo que orilla a las parejas jóvenes a pensar en tener menos hijos, por el costo de parto, atención, colegiaturas, etc. Así mismo aun cuando el porcentaje es pequeño, cada vez es más frecuente encontrar hogares corresidentes, donde habitan personas que no tienen ningún lazo consanguíneo entre sí, pero que comparten gastos.

Si bien son muy frecuentes, no se ha dando un apartado especial en los censos a las familias donde hay uno o dos miembros divorciados o separados, ya sea con hijos o no, quienes se unen para formar un nuevo núcleo familiar. Este tipo de familia tiende a aumentar, según confirma la CONAPO, a medida que incrementa el número de divorcios a edades más tempranas, siendo el promedio de 36 años en hombres y 33 en las mujeres.

Todos estos cambios han llevado a que nuestra sociedad se encuentre ante un nuevo reto, el envejecimiento poblacional, sin que gobiernos ni sociedad parezcan reaccionar, y es que ¿qué has hecho tú para planear tu propio envejecimiento? Pocos se han detenido a pensar en como asegurar su sustento económico y social y aún más raro es aquel que empieza a actuar en cuanto a invertir en su salud para evitar las complicaciones de enfermedades que podemos prevenir. De ello platicaremos en otra ocasión.